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lunes, 12 de septiembre de 2011

Fotografía

Espejo by @PabloTorresM
Espejo, a photo by @PabloTorresM on Flickr.
Sin cachetes... con cachetes... - @PabloTorresM

Aldo Méndez - Martes del Cuento by @PabloTorresM
Función de Aldo Méndez (Cubano) en la Universidad Externado de Colombia
Bogotá, martes 6 de Septiembre de 2011 - @PabloTorresM

lunes, 25 de julio de 2011

Adriana Varela - Tumbas de la Gloria

Hace un par de añitos oí hablar por ahí de una tal Adriana Varela y cuando escuché una grabación suya cantando "Los mareados" o "Garganta con Arena" (no recuerdo bien) quedé sin palabras ante la calidad de esa voz...

En el marco del cumpleaños de la Universidad Nacional, en el año 2005, pudimos finalmente disfrutar de un concierto suyo sentados afuera del Auditorio León de Greiff. Afuera porque por hacer una función de bacanería (Eulu como te odio) llegamos muy tarde con el Rivera y lleno el Auditorio tocó buscar sitio para sentarse en la Plaza Ché Guevara para verlo en la pantalla que había allí. A favor tuvimos que al aire libre se disfrutó de ese Tango áspero y profundo acompañado de tabaco y yerba mate...

Al final del concierto pasamos a saludarle a camerinos y qué señora de mujer...! Pero claro, del saludo no pasamos... :(

El viernes pasado, luego de 6 años, pudimos volver a verle en concierto en el Jorge Eliécer Gaitán. Por cuestiones de tiempo no pude avisar a mucha gente pero por allá nos saludamos con varios amigos.

Para los que no fueron solo pude grabar un tema... Espero lo disfruten.


De ver conciertos de Adriana Varela no es mi primer día pero de verle cantar en vivo a Fito Páez tangueado sí que fue la primera vez.
Pablo™
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Lunes 25 de Julio
...por la nochecita

domingo, 17 de julio de 2011

Después de Función

Después de Función by @PabloTorresM
Después de Función, a photo by @PabloTorresM on Flickr.
Luego de una Función en en la Corporación Artística Matrioska - @PabloTorresM

domingo, 19 de junio de 2011

Contando en BibloRed Bosa

Gabriel Moreno contando en BibloRed - Bosa
Bogotá, 18 de Junio de 2011@PabloTorresM

sábado, 30 de mayo de 2009

Pedro Antonio Méndez Méndez

Pedro Antonio Méndez Méndez
Recuerdos que se vienen de la tierra materna

Hoy, hace exactamente una semana estábamos despidiendo al abuelo en su último viaje. Fue, ante todo, un encuentro familiar de esos típicos que se suelen dar en los matrimonios y los entierros. De esos en que nos enteramos qué fue de Sutanita y qué de Perencejo, donde nos damos cuenta lo gordo que está el primo flaco y lo calvo que está el ex-mechudo... Pero sobre todo comienzan a llegar los recuerdos de aquel del que nos estábamos despidiendo.

Lo más pretérito que alcanzo a recordar del pueblo materno data de mil novecientos... mmm... bueno, digamos que para no entrar en fechas en ese entonces yo tenía siete u ocho años, Alexander tenía un par de meses más que yo, y los dos Óscar Mauricio eran dos años menores que nosotros. Si no estoy mal todavía siguen siendo dos años menores que nosotros...

Mi primer recuerdo es de la finca que tenían los abuelos en Caquian. Esas vacaciones los cuatro éramos los personajes de Los Magníficos (The A Team). Nuestras misiones infantiles eran transgredidas por algún mandato de mi abuela o alguna interrupción del abuelo. Estoy tratando de acordarme cuál de los dos Óscar era Murdock. A ver... ¿cuál tenía más pinta de loco? ...difícil saberlo. Bueno, sigamos.

En esas vacaciones conocí del picarle caña a las gallinas, del pasarse de la rama de un naranjo a la de otro cuales micos éramos, del darle hacha media hora a un tronco para que mi abuela o abuelo lo “trozara” en tres minutos porque estaba cansada(o) que nosotros no acabáramos, del arrancar yuca (aunque algo ya había conocido en Santander), del arrear el buey en el trapiche y del disfrutar del olor de la caña recién picada.

Años después estaríamos “boleando” ladrillo en el Chircal de los Castro para luego gastarnos lo que nos ganábamos en "garguerías" o en Diego Pacho, o estaríamos también por ahí jugando “escondidas” en la casa de la tía Emma, lavándonos en la pileta (con tamaño de piscina) en el “solar”, recorriendo alguna quebrada hasta su nacimiento o su caída en el río... o jugando futbol americano con una pelota desinflada en la cancha del Pío tirando a todos contra el suelo y arrastrándonos por toda la cancha, incluida la futura Señorita Amazonas.

De esas primeras vacaciones recuerdo que desayunábamos copiosamente y las “mediasnueves” siempre iban con carne y plátano asados. A la hora de comer lo único que nos preocupaba era el abuelo. La abuela nos regañaba pero consentía a sus “obreros” con superlativos platos pero, si te descuidabas, Pedro Antonio aderezaba tu comida, discreta y desinteresadamente, con ají molido que siempre cargaba en su bolsillo. Claro, nos picábamos y él ni se inmutaba. Serio, como si nada. Solo un rato después comenzaba a reír y si María, la abuela, se daba cuenta lo secundaba mirándonos con cara de “ah tontos, volvieron a caer”.

La risa de los dos cuchos siempre me ha parecido fabulosa. Para ese entonces ya conocíamos del particular humor de los abuelos. Las bromas y las “Chanzas Pachunas” estaban a pedir de boca. Precisamente recordábamos algunas en estos días. Bueno, recordaban ellos más que yo. El haber crecido en Bucara y Medallo me alejó bastante de ese compartir.

En particular mi abuelo fue un amante del traguito y las rancheras. Sé que de joven se le oía llegar a lomo de mula, a varias fincas de distancia, bebido y con sus rancheras... “Allá viene cantando don Pedro”. El Pedro era un viejo de dichos. Sus frases no solo eran célebres sino llenas de un humor único. Ayer hablábamos con Leandro de eso y tratando de recordarlas me decía: “Maldita memoria la mía, me acuerdo de cómo empezaban algunas ¡...pero no del cómo acababan...!”

En este momento alcanzo a recordar algunas escenas con algo de sus apuntes...

Casuales

Alguna vez al quitarse los zapatos nos mostró que le faltaba casi por completo el talón de una de sus medias. Y sonriente nos dijo:

– Se le fue un puntico a la media.
– Ya le dije que botara esas medias –le regañó la abuela–.
– Pero si cuando me las puse no estaban así, fue ahorita no más que se rompieron...


Indirectas

El año pasado, ya entrado en achaques de la edad, en Pacho estaban de Ferias y él no había podido subir al pueblo. Cuando los otros volvieron mirando de reojo a la abuela preguntó:

– ¿Y cómo está el ganado? Porque es que por ahí tengo una vaca vieja y si la puedo cambiar por un par de terneras “manquesea” le limpió los cascos y la llevo pa’negociarla.


Directas

Para las Bodas de Plata Castro Méndez, que coincidieron con la muerte del bisabuelo y tatarabuelo Agustín (Matrimonio y Velorio en un solo día), llegué por primera vez a Pacho con cabello largo. A mis veinte añitos. Cuando estábamos en plena sesión de fotos me miró y sutilmente dijo:

– Yo sí decía que alguna vez Diosito me iba a castigar con un nieto marica. ¿O es que no tiene pa’l “motilado”...?

Desde entonces siempre me saludó cogiéndome del cabello y pidiendo unas tijeras de podar o un machete “pa’quitarle ese mechero”. Años después fue publicada ésta foto que dejaba mucho qué desear del peluqueado de mi abuelo. Él la tituló: “La Virgen María y el Niño Jesús”.


Muy directas

Evidentemente en muchas ocasiones mi abuelo era más bien poco sutil y casi de un sincero pasado. Alguna vez iba con Leo subiendo a pie la montaña y advirtió:

– Con la edad he aprendido que mi cuerpo soporta algunas cosas y otras no. Mijo –dijo anunciando la sentencia que se avecinaba–, yo no llevo plata a la casa y por supuesto mucho menos mierda...!

Y excusándose con mi primo se retiró del camino, hizo lo suyo, y volvió al rato ya más “descansadito”.


De su salud

Hace ya varios años el abuelo estaba, como dice la canción, “golpeando las puertas del Cielo”. Hace seis años o más, víspera a su cumpleaños, se decía que ese era su último cumpleaños y por ello aquel se le celebró con todas las de la ley, con Rancheras y reunión familiar en pleno.

No se fue en ese cumpleaños pero sí tomó por costumbre enfermarse por la misma época... "casualmente" cercana a su cumpleaños. En una de esas ocasiones, estando hospitalizado y habiendo sido visitado por muchos de los suyos le dice a la enfermera:

– Tengo muchos familiares, hijos, nietos, el corazón me sirve a medias, al igual el hígado y los riñones, soy sordo de un oído y estoy tuerto... No puedo quejarme, tengo de todo un poquito...!

En otra ocasión estaba sentado en un cuarto de clínica rodeado de algunos familiares y comenzó a llamar a su hijo Juan Carlos. Luego se quejó porque lo estaba viendo y no se acercaba...

– No Pedro Antonio, eso es un espejo. Al que ve en el reflejo es usted mismo.
– No le digo. Si con un solo ojo veo gente que no está presente que sería si tuviera dos.

Como él ya veía a la “huesuda” en sus talones había acordado consigo mismo que cierta vaca iba a ser la encargada de pagar su funeral. “Esta es la vaca de Mantilla” –decía–. Mantilla era el dueño de la Funeraria del pueblo y cada vez que se enfermaba y volvía a estar bien decía: “Y nada que se vende la vaca de Mantilla. Yo le voy a seguir mamando gallo a ese viejo”.

Alguna vez, desconociendo la verdadera razón y preocupada porque pensaba que era una vaca en compañía, la tía Magdalena dijo: “Oigan, vendan esa vaca y denle esa plata al tal Mantilla que mi papá se va a morir y no va estar tranquilo con esa deuda...”. Los demás se rieron y le explicaron. Al final de cuentas la vaca se vendió, pero hace mucho rato, ¿en qué se la gastó? ni idea. Como ya tenía un par de seguros exequiales se despreocupó de los gastos, pero igual, le siguió mamando gallo a Mantilla.

El abuelo se fue. Sí, golpeó tanto las puertas del Cielo que al final le tuvieron que abrir. En estos días en que la muerte está casi siempre a la vuelta de la esquina es rico saber que algunos se van en la buena y sin cargos de conciencia, pues finalmente Mantilla cobró "lo suyo" en su Funeraria. Hasta ahora he despedido muchos amigos que no solo han sido contemporáneos sino incluso menores que yo pero, el cucho querido, se fue viviéndola toda y con toda.

En cierta canción de Sui Generis el ilustre Charly García cantaba:

“¿...y dónde estás, a dónde has ido a parar
...y qué se hizo de tu sombrerito gris...?”

Nosotros sabemos bien dónde está ahora nuestro viejo. Debe estar tomando aguardiente con los todos los santos y cantándole rancheras a la Virgen. Por supuesto, como necesita a alguien que lo regañe, mi tía Clara lo estará haciendo diciéndole:

– Papá, compórtese decentemente, y mucho más ahora que Dios sí que lo está viendo.

Él, abrazará a su nieto Andrés, chocará la copa con la de su sobrino Nelson y le responderá:

– Mija, estamos en la “eternidad” del Paraíso, o sea, que esta rumba va pa’largo...

_________________________
Jueves 28 de Mayo de 2009.
En la tardecita...
Pablo Torres MÉNDEZ

Post Scriptum: El abuelo Pedro se fue habiendo conocido mucha gente y con una bien extensa familia... 9 hijos, 34 nietos, como 20 bisnietos y no sé cuantos sobrinos-cuñados y demás personajes por ahí...

El último recuerdo físico que tengo de él es que, aunque yo sabía que era un "pesado", solo fui consciente de ello cuando lo cargamos de la iglesia al cementerio. Creo que casi todos nos quejamos del dolor de brazos al siguiente día.

Ya nos enteramos que desde arriba ya está haciendo de las suyas pues, ayer, a la misma hora de su muerte, 7 días después, una nieta suya salió de la carretera en un accidente en plena montaña santandereana y... ¡No le pasó nada!

Anexo éste video que subió por estos días el Padre Fabián Castro Méndez. Según el "Pie de Página" del Video esa canción fue de las primeras que el abuelo le enseñó a su hijo mayor...

Fragmento de Video: El Abuelo cantando con Facundo

De lo que se lea acá alguien podría pensar que el abuelo era medio mañoso y mamagallista, y sí, sí que lo era. Pero no el único, mi abuela también tiene sus historias de cuando en cuando. Y de mis tíos ni hablar, se podría escribir toda una enciclopedia de sus hazañas...

Por fortuna, eso sí, los nietos, TODOS, salimos lo más de santicos santicos...!!!!

Al finalizar este escrito acepto que modifiqué un par de textos y escenas, pero cavila una única cosa en mi testa... y ésta es que ojalá el cucho no me vaya a halar, si no las patas tal vez las greñas, por haberme burlado un poquititico de él, y de nosotros mismos...
Pablo™

lunes, 11 de junio de 2007

Más Compromiso

P.S. (post scriptum): Ese “alguien por ahí” recordó una caricatura de prensa con un humor inteligente y extremadamente negro que hablaba precisamente sobre la “adaptación de las cifras”.

*Una caricatura de una familia pobre que lleva en hombros el ataúd de un infante. Alguien dice en off: “Ah...! Con razón las cifras de pobreza han disminuido!!!”.
No solo los estudiantes están comprometidos. Hay otras instituciones comprometidas en muchas otras causas. Algunos están comprometidos a borrar... Para la muestra dos (2) ejemplos:

1) Por estos días nuestro vecino de La Candelaria estuvo diciendo a los gringos que los índices de asesinato de sindicalistas habían bajado. Alguien, por ahí, me comentó el porqué estos índices bajaban: “se cambian los argumentos para calificar y clasificar a las víctimas. Por ejemplo para ellos los profesores sindicalizados NO son contados como sindicales, sino como profesores”. Según el vecino de La Candelaria el año pasado habían sido asesinados 25 sindicales mientras que este año apenas había sido uno. Según “alguien, por ahí” (que sí está comprometido y maneja las cifras reales) los números no son 25 y 1 sino 45* y 11. (*)Puede que este número 45 este errado, por mi pésima memoria, y sea mucho mayor. Lo importante no es la cantidad sino la calidad del mensaje modificado.

2) Éste es un ejemplo fotográfico tomado en la calle 26 el 4 de Junio. He aquí una muestra del compromiso de la Policía Nacional para que los estudiantes utilicen los puentes...



Sacrificándose ellos mismos como barrera humana...


o usando las Tanquetas como “Pala Quita Nieve” para evitar cualquier intención de cruzar la calle.

Hay cuánto sacrificio uno se pueda imaginar!!!!!

domingo, 8 de abril de 2007

Fotos del 29

En un ensayo que hice para clase de Teoría IV (hace rato), bastante autorreflexivo, decía: “Entonces me encontré una mañana frente al espejo frente a un ser extraño, un tipejo desaliñado y con cara de pocos amigos. El cabello revuelto, barba de cuatro o cinco días y una camiseta raída y vieja. “Es mi camiseta favorita”, pensé. “Me la rompió un cachorro de zorro que pasó hace algunos años por mi casa”, he tenido que explicar siempre que alguien me ve con mi camiseta de pijama favorita. Lo primero que pensé fue que debía afeitarme, la mía no es precisamente la barba más densa que se haya visto. Parte de mi herencia americana...
En condiciones similares me levanté el último jueves de marzo. La barba tendría un poco más de dos semanas. La camiseta era otra, un regalo de mi tío paisa, camiseta que después de llevar conmigo diez o quince años se convirtió también en pijama. Mientras me miraba en el espejo y trataba de desenredar la maraña de cabello mientras notaba alguna arrugas bajo mis parpados recordaba las palabras de Jairo: –¿Ya estás escuchando la W? ¿Lees el periódico en las mañanas? ¿Te preocupas por el examen de próstata?
No. No escucho la W. Y no leo el periódico en las mañanas porque dejamos de tener suscripción pu’allá por el año 94. En esa época sí leía El Tiempo antes de ir al colegio. En cuanto al examen... “virgen hasta el matrimonio” o hasta que el proctólogo me lo exija...!
Con el mismo señor González hemos hablado sobre muchas cosas de nuestra ‘dizque’ madurez cuasi contemporánea, pues él no es tampoco tan ‘más joven’ que yo. Hoy veo algunas cosas con cierto grado de vejez más que de madurez. Ese jueves me golpee con algunos de mis viejos rasgos de mentalidad adolescente. De chico me decían que en muchas cosas era un anticuado y hasta barroco. De chinche mi actuar estaba limitado por ciertas características más de un octogenario que de un pelado de seis o diez años. Nunca dejaré de ser niño pero el adolescente, hasta altura, comienza a desaparecer. En principio me aburre pero ya es justo y necesario. Conozco cuaren y cincuentones que actúan como treceañeras y son desesperantes. Pero ya dejemos la melancólica y sigamos.
El último jueves del marzo anterior estuvimos en Minos festejando (más bien conmemorando) el cruce (o más bien trasgresión) de la línea de mis veinte. Fueron compas de distintas épocas y roles (Colegio, Ing. Química, Teatro, Música, Coro, C. Humanas, Cuentería, etc). La idea inicial era cantar y tocar con varios instrumentos en escena con algunos de ellos. Desafortunadamente murió una de las dos guitarras que llevábamos (Sí, para la próxima procuraré guitarra de repuesto) y no salió como estaba previsto pero igual fue sabroso compartir con todos(as) ellos(as). [(as) por aquello de la “inclusión”].
Nada... He aquí algunas fotos de la noche del 29...

Fotografías en Minos...!