domingo, 23 de diciembre de 2007

De saludo navideño y algo sobre Víctor Gaviria..!

Hay días en que uno quisiera devolverle a la vida las cachetadas recibidas pero pailas... La vida es del mismo material del que es Dios, y como la canción de Vives: “Ella es como el aire, necesaria pa’respirar pero se te escapa cuando tu la abrazas...”. Así que por más duro que intentes golpear a la vida es un golpe perdido. Lo único que lograrías, a lo sumo, sería un desgarré en el hombro o la pierna dependiendo del golpe lanzado a la nada...!

Es Navidad y, como ha sucedido en los cierres de año del último quinquenio, he estado impregnado de soledad y desánimo. Sin embargo la vida nos obliga a pasar por alto estas sensaciones para no sucumbir.

La vida, dentro de sus rarezas, a veces te hace girar el rostro a lugares que nunca imaginaste y a otros que habías olvidado. En estos días, o en este año, se cerraban algunos ciclos en mi vida. Décadas, para ser más exacto. Vi en retrospectiva como decenas de rostros pasaban por el recuerdo. Y algunas cosas que incluso eran ya de la infancia y olvidadas volvieron a la memoria. Me sentí cansado, anciano sin haber vivido. Pero estuve en un trabajo temporal que me dio para pensar un poco más por estos días y recordar otras de mi infancia olvidada. Estuve trabajando en una Fundación con pelados menores de edad, la mayoría de calle, en condiciones extremamente particulares (Violencia y prostitución infantil). Esto me hizo pensar en todas las relaciones con la infancia, la familia, la violencia (física, sicológica y sexual) y por supuesto la pedagogía.

Sobre sus historias, por ética, no debo hablar. Sólo puedo decir que los problemas que cada uno de nosotros hemos sufrido no se comparan con lo que han tenido que vivir algunos de estos chicos y chicas. La mayoría de nosotros ha tenido para mal o para bien una familia con la cual dirimir más fácilmente la complejidad de la vida. Pero para buena parte de estos muchachos ese ha sido su principal obstáculo para vivir.

Escuchando sus historias y conociéndoles un poco más vienen a mi memoria las películas de Víctor Gaviria y me doy cuenta que son algo flojas. Incluso recuerdo una conversación con una “sobrina” adoptiva (Trabajadora Social) acerca del distanciamiento que suele tomar el “antropólogo” respecto a su “objeto de estudio”. La conversación con ella giró en torno a la “piedra filosofal” del humanista: la objetividad en el análisis humanista procurando dejar atrás los prejuicios y subjetividades. ¿Qué da esto como resultado? Muchas de las veces informes planos y carentes de espíritu social real. Así mismo podría leer yo ahora las películas de Víctor Gaviria. ¿Qué han mostrado éstas? Una ciudad cruda, una realidad oculta a nuestros ojos y a nuestra propia “realidad”. Sin embargo en el lenguaje de Gaviria se sigue presentando tan ajena que no pasa de ser una ojeada voyerista. Él y nosotros mismos viendo el exotismo desde la seguridad y tranquilidad de nuestra ventana.

Sería yo grosero si afirmara que Gaviria no haya querido ayudar, de algún modo, en el proceso de vida de los protagonistas de sus historias, sobre todo las hechas con actores naturales de calle, pero a lo sumo lo que logra es hacer sentir espontáneamente en el “cinevidente” una sensación de extrañamiento y lástima y ya.

Si se comparan con algunos trabajos similares hechos fuera (no sé, talvez “Ciudad de Dios”) o algunas películas asiáticas y europeas (claro, la experiencia productora del exterior es mucho mayor y su lenguaje es más estructurado y veterano) se siente la necesidad de añadirle un “algo”. Incluso la cosa es más clara si se compara con los trabajos tipo crónica. Un ejemplo son los programas de los canales regionales y (con algo de escepticismo) hasta los trabajos del zootecnista boyaco (Pirry). Aunque ahora escribo con otra intención y no discutiré al respecto. No soy capaz de clarificarlo realmente en este momento. Lo único que puedo decir es que la manera de ver a los “de abajo” cambia cada vez que re-conozco el mundo con los ojos de cada uno de ellos. Y cada vez que eso pasa me doy cuenta que mi vida y la de la mayoría de nosotros ha sido sumamente afortunada. Aunque no sigo trabajando con ellos sé que hago resultará de esta experiencia. Lúdico o escrito eso no lo sé.

Como ha sido común en estos años la Navidad me aburre. Aunque aun así suelo ir a saludar a la “familia”, porque finalmente eso simboliza esta época. Los amigos y compas son la familia amplia y en casos la más cercana. Yo tengo bastantes y por ello me gusta compartir babosadas como las que escribo ahora con sus mercedes. Es impresionante ver cuántas personas llegan a uno en un año o en un decenio y lo importantes que pueden llegar a ser muchas de ellas. La amistad se vuelve importante cuando la familia falta. Por eso precisamente pasaré a saludar a los pelados de la fundación el lunes. Porque su familia se nutre más de los amigos que de la casa que muchos no tienen.

Navidad. Aunque me aburre tiene su encanto. Es una mezcla de tradiciones de aquí y de allá. La natividad para mí es un simbolismo de nuevo año y ya. El árbol precisamente proviene, creo, de una visión muy de los Druidas de una nueva raíz con la naturaleza para empezar el año. Es paradójico que los “gringos” los talen en cambio de sembrarlos. Lo de los regalos es netamente comercial, sobretodo el cambio de “San Nicolás” por el Papa Noel de Coca-Cola. Lo de los Reyes tiene mucho más sentido. Pero finalmente lo esencial de la época es el reencontrar, reconocer y recordar a la familia. El cerrar el ciclo, el mirar atrás, el ahora y el ahorita más tarde.

He estado bastante lejos últimamente y por eso recuerdo esto ahora. La visita a los abuelos es imprescindible sobretodo cuando los años comienzan a caer sobre todos nosotros. Hace varias semanas, entre algunas cervezas en “Mantram” con los compas de colegio, nos remitimos a la década de los 90, por la época en que nos conocimos en el “Nicolás” y aún éramos impúberes...! Hoy día ya hay dos hijos, algunas canas, frentes MUY pronunciadas y un par de panzas (para mí no muy sexys) aunque apenas nacientes (por supuesto, lo de la panza, aun no en mí).

El tiempo pasa. La gente también. Nuestra infancia es algo diferente a la de los “chinches” de ahora. Nuestra perspectiva cambia cada día y en estás fechas de revisión y encuentro sé que todo lo que sucede alrededor nuestro lleva su mensaje y su razón. Y todos los que nos han rodeado para mal o para bien han sido importantes.

Sus mercedes... Gócencela y coman bien. No piensen en los regalos. Talvez en el árbol. En el tiempo y en la semilla de la cual surgió cada árbol. Sonrían... y coman ya sea por Navidad, Año Nuevo o Hanukkah.


Pablo T.

martes, 4 de diciembre de 2007

Una invitación y un simple hola...!

Estuve ocupado en muchas varias situaciones y por ello no había vuelto a pasar por aquí. Curioso, existen los(as) lectores de esta ingenua e imberbe columna. Un par me preguntaron que cuándo volvía a escribir...!

Resulta que a pesar de mis ocupaciones he encontrado una nueva y siniestra (malaya) adicción: Facebook. Precisamente algunos lectores de esta columna han surgido del “carelibro”. Y ya que paso por allí casi todos los días los eventos, funciones, fotos y demás que han ido surgiendo les he colgado en ese lugar. Por lo menos lo del álbum es mucho más práctico y el Blog, por ejemplo, está vinculado a mi perfil directamente.

Por eso mismo no significa que esta columna vaya a ser olvidada, todo lo contrario. No he vuelto a escribir porque mis labores no me habían permitido ver noticias, ni leer, ni ver películas, ni charlar mucho con los compas, a lo sumo adelantar el cuaderno un poco con algunos de ellos y ya. Pero precisamente, ahora que tengo un poco más de tiempo, haré el deber de escribir nuevamente.

Por lo pronto tengo una INVITACIÓN a una función de cuentería que tengo, junto con Jairo González, el próximo 8 de Diciembre en el Teatro La Baranda (Kra 6 # 54-04). Una función de ENTRADA LIBRE. Para quienes les llame la atención... Hora: 7:30 p.m.

La Obra: Cuentos de Negocios sin Solución.

Reseña:

La vida está siempre cargada de problemas que no son fáciles de solucionar: Dinero, sociedad, alimento, soledad... Muchas personas se matan pensando en el cómo resolverlos y otros, más prácticos, hallan la respuesta en actividades y acciones bastantes particulares. Estas historias no son ejemplos de vida sino todo lo contrario.

Son cuentos in... inéditos (pues son nuevos), insólitos, inhóspitos, increíbles, íntimos, inocentes (ah no, esto no), insalubres, insensibles, insolentes, intestinos, intrigantes, intrépidos, pero sobretodo, insulsos, inverosímiles e inacabados. Así que por favor, hecha la advertencia, no se quejen...!

Pablo T.

sábado, 27 de octubre de 2007

Otra vez HAY que votar, mano...!

Buenas y santas a sus mercedes...!

El motivo de hoy es evidente. Este fin de semana hay que ir a participar nuevamente en las urnas. No nos quedemos con el cuento que pa’qué votar si siguen los mismos...!

No es mucho lo que tengo por decir. Pa’qué repetir lo que se suele decir en estos casos. Aunque tengo un par de recomendaciones y ya.

1) A la hora de elegir alcalde pa’Tabogo repito algo que dije antes: ¿Quién quiere más gastos absurdos en bolardos, paseos peatonales exclusivos del norte o en “alamedas” y zonas ambientales hechos a puro cemento? “Todavía quedan muchas zonas verdes que podrían ser urbanizadas...!!!”, dice don Peñalosa. Además, todo el tiempo está hablando de su amigo el Presidente; cualquiera diría que están amangualados. Cualquiera diría!!!

Hay otra opción, por supuesto, como lo sería (con mirada de vendedor de cremas dentales, cabeza inclinada e índice señalando con coquetería) “Transmilenio social... aaaaa... 900 pesos”. Aquí viene una risa tipo Nelson: Já ja!. Don Leiva nunca pudo explicar de dónde iba a sacar pa’pagar los 500 pesos restantes. Mano, estamos hablando de algo más del 30% que en el acumulado diario de usuarios del servicio Transmilenio es una millonada...!!! Solía decir “...miren en mi página Web tripledobleu...”. Pa’mí que esa parte de su campaña era tan enredada que ninguno de sus asesores logró hacérsela entender.

Si fuera por el mejor o, incluso, el “menos pior” creo que me inclinaría por Flórez o hasta incluso por don Galán. Pero como la cosa es de escoja entre los más probables para que no quede el peor. A eso se le llama: Democracia. Toca escoger, al menos, un POLO menos cargado. Por si no se entiende voten por Samuel, que no es un santo pero es menor pior que el barbudo con cara de bobo (que no es tan bobo, pues, no del todo).

2) Y mi segunda recomendación también es algo polarizada. Jeje. Como he estado un poco desconectado de la vida política en los últimos tres decenios no sé bien qué consejos dar pa’lo de Concejo, ediles y esas jodas políticas que desconozco.

Sin embargo, para los que vivan en Chapinero sí les tengo un recomenda’o pa’lo del Edil. A Sebastián Romero, número 86, del POLO. Él es un tipo súper pilo y comprometido con el camello y las causas justas, que llaman. Es un compa de cierta chica antigua de mi pasado y, en serio, es un man repilo y un rebacán. Ahí anexo un enlace de él por aquello de saber quién es:
www.entornodiverso.com .

No es más por ahora. Sus mercedes miren a ver qué hacen de sus vidas y ya...!

Suerte y pulso.


Pablo T.

lunes, 22 de octubre de 2007

Sobre el "4º Viva La Palabra Viva"...

Buenas y santas a todos(as) sus mercedes...!

Este texto se motiva tras las consabidas preguntas de los compas sobre... “¿Cómo le fue por Neiva?”. La respuesta es súper bien. Me trataron muy bien, el clima nos favoreció, porque a pesar del calor que hacía en la ciudad el ambiente se hacía fresco de vez en cuando con alguna lluvia. Que allá no son odiadas como en Bogotá, sino que las reciben con beneplácito...!!

Las funciones estuvieron cheveritas. Contábamos dos o tres veces al día. Algunas en la mañana, a eso de las 10; otras a las 3 ó 4 en colegios o pueblos cercanos; una tipo taller-charla con el público en el Teatro a las 4; y dos funciones con boleta a las 7 (las funciones de sala de cada narrador) y a las 10 (temáticas tipo amor, espantos, etc, donde cada quien pedía fila para contar). El público pasaba a la mayoría de las funciones y te recordaba tal cual función diciendo: “Hey, me gustó mucho el cuento de hace dos días, el de... ¿Hoy va a contar?”.

Fueron Félix Albo (de España), Susy Blatt (de Argentina), Ana Torrellas (de Chamozuela), Anolis Daycard (de Francia), Rossana Collazos (de Santa Marta), Jhon Ardila (de Bucaramanga) y cuatro tipejos bogotanos: Daniel Santos, Jonathan Melo “Gato”, Albeiro Melo y un tal Pablo Torres.

Viajé con Jhon Ardila (el bucaro) desde Bogotá y me lo tuve que aguantar hasta el último día del Festival. Fue mi compañero de cuarto. Un tipo alto y desgarbado, con cara de “yo no fui”, pero que al hablar y dejar escapar su verborrea fina y sarcástica uno dice “Mano sí, sí fue”. Un rebacán. Muy pilo, me gustó su trabajo. Y al público también pues lo aplaudieron de pie y que tales.

Viajamos el lunes a Neiva en un Coomotor, con azafata, pantallas de plasma en los pasillos, almohada, cobijita y refrigerio. Cuco el viaje, pa’qué. Entre la programación televisiva del bus pasaron trozos de un programa local del Huila (“TVO bien”) donde fomentaban el turismo por el Huila. Parafraseando sería algo así (imaginen la voz de una presentadora de canal de barrio chiquito o vereda):

“Hoy vamos a visitar el municipio de Villa Vieja. Un municipio de gente amable y trabajadora que se encuentra rodeado por el imponente desierto de la Tatacoa. Para hablarnos de los lugares más representativos de Villa Vieja nos va a hablar el Presidente de la asociación de Turismo de Villa Vieja el señor ‘Pepito Pérez’.

PP: Uno de los lugares obligatorios a visitar en Villa Vieja es La Casona, es una de las construcciones más antiguas y es un lugar dónde, de paso en su campaña libertadora, durmió nuestro Libertador Cristóbal Colón...!!! bla, bla, bla, bla...”.

Le pregunto a Jhon:
– ¿Dijo Cristóbal Colón?
– Yo iba a preguntar lo mismo.
– Mano, me engañaron en la escuelita. El libertador fue Cristóbal Colón...!!
– Se imagina la Pinta, la Niña y la Santa María bajando por el Magdalena...
– Encallando en el Desierto de la Tatacoa. Huy que chimba.

Desafortunadamente no pudimos ir al mencionado pueblo a conocer la casa done durmió nuestro libertador Cristóbal Colón porque el día que había función en ese poblado hubo paro campesino y las vías estaban cerradas. Para otra ocasión será don Cristóbal.

De resto todo bien. Hubo un hotel chévere y, al quedarse sin cupo, otro para los que llegamos de últimos. “Frescos –dijo el director del Festival al día siguiente– el hotel donde se están quedando tiene cuatro estrellas... Usted, usted, usted y usted...!!”. Humor Gasca... Jejeje...!

Salvo el martes y el jueves que nos acostamos a las dos de la mañana el resto de semana la entrada al hotel fue entre 5 y 6 de la mañana. Claro, hacía mucho calor y había que refrescarse con algunas frías. Pa’que, nos trataron divinamente, salvo por las chicas que no fueron más extrovertidas jejeje... Mentiras esta parte es en broma. No el que no fueron extrovertidas, no. Sino que a mí ese tipo de cosas me tienen sin cuidado Já ja...! Inocente que es uno. Fuera de chiste muy chuscas las niñas pero soy muy tímido y por el alcohol tampoco me acuerdo de nada...! (Que buena excusa...!).

Sí, fue chévere pero desgraciadamente uno se acostumbra y aquí en la capital ya no es lo mismo. Incluso el frío a la semana siguiente del Festival se me hizo terrible.

Tras el cierre del festival no se hizo evaluación alguna pero charlando en distintos momentos con el Jhon, con el Albeiro y con Anita, se hablaba de lo rico que fue participar del festival y lo variado de las temáticas y estilos de los narradores participantes.

Muchas gracias a todo el equipo del festival... desde el que cuando podía estrenaba (Gasca) hasta el que no tenía ni para calzarse los dedos amoratados (Fabio); desde el más cara de muerto (‘Gato’ de Neiva) hasta el rostro amable del festival (Andrea) jejeje... A los músicos tumbalocas (Diego), los que querían serlo (Bonilla) y a los grantriplejijunas bromistas (Lugo, quien me escondió la guitarra antes de mi función pero un bacán). A la paciente madre de todos “Maryury” (no sé cómo se escribe), la próxima sí nos vamos a dormir después de la última canción... jejeje.

Muy bacano haber pasado por allá. Creo que ni ustedes ni nosotros tenemos de qué quejarnos. Salvo los despistes de Gasca, todo muy bueno.

Un abrazo a todos, incluso a los que he olvidado ahora que escribo como al Indio y al chinche del Sebastián. Mejor dicho, saludos a todos, logísticos, taquilla, a los del Bar por favor!!!!, a los de los almuerzos, a los músicos, a las vecinas, y etc...

...y nada...!

Por ahí nos veremos las caras.

No siendo más por ahora se despide el que digita...




Pablo T.

martes, 11 de septiembre de 2007

Stand By – Cerebro en Reposo

Debido a un par de vainas pendientes dejaré el Blog en reposo un par de semanas. Colgué una par de fotografías del Toque (Sábado 8 de Septiembre) en el Álbum (Columna Derecha). Y ya! Luego veremos.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Reflexión sin título de Otro amigo que viaja...!

Esta madrugada desperté a las 5 un tanto aburrido. De esos días en que me levanto temprano porque me acuesto temprano (como cuatro horas antes). Al levantarme escribí algo sobre lo cansado que estaba de la rutina y el silencio. Diciendo que la repetida cotidianidad agotaba el paladar. Rutina y silencio que producían una ansiedad insaciable. El porqué lo decía era talvez fruto de muchas cosas que ahora no vale la pena mencionar. La parte final decía:

“Hay días en que sentirse vivo arde y el silencio carcome tus ansias; y el silencio es muerte, y preguntas al silencio y, aún así, él no te lleva. Vida, silencio y muerte. Hay días en que entre estar muerto y estar vivo no existe alguna diferencia”.

En ese momento más que triste estaba enojado. Pero ahora ya ni sé.

¿Por qué? Porque hoy se fue otro amigo. Todo el mundo tiene a un amigo bajito al cual llaman “enano” y, hace casi un año, se fue el más querido de todos. Ahora rato estaba leyendo lo que escribí tras su viaje a “las Minas del Cielo de los Enanos”. Era una reflexión que contradecía en buena parte a lo escrito por mí esta mañana. Y ahora que lo leo, recordando que hoy se va otro compadrito, ya ni sé qué pensar.

Hoy se fue el “Gringo”. David llevaba ya largo tiempo viviendo en Cali y por ello su agringado español ahora tenía un divertido acento caleño. Al igual que Alvarito (el Enano) David era un súper bacán. Creo que de los que leen este Blog, salvo dos personas, ninguno lo conoció. No era gran compadre mío, pero sí de la Familia Rivera, “de la Familia”. Del Rivera. Sin embargo compartimos y nos abrazamos como “compas” las pocas veces que nos vimos.

Con él ya son cinco “contemporáneos” que se han ido. Y esto me pone a pensar mucho. Sobre el vivir. Sobre el tener sueños, sobre el vivirlos. Sobre el estar solo.

Realmente las palabras se me escapan ahora y sólo puedo pensar en que ellos dos, tanto David como Álvaro, eran personas que siempre sonreían. De esas personas que transmitían ganas de vivir. Siempre.

Ahora miro la frase final de lo escrito esta mañana y me siento incómodo:

...Hay días en que entre estar muerto y estar vivo no existe alguna diferencia”.

Y ahora noto una inmensa diferencia. La diferencia entre estar muerto y estar vivo es una sola, y esta es simplemente, querer vivir...

Es paradójico que ahora me venga a la cabeza una imagen particular de la última vez que nos vimos...

El gringo cambiaba una palabra de la canción mientras cantaba con nosotros...

Sometimes I feel like I don't have a partner
Sometimes I feel like, my only friend...
Is the city I live in The city of Angeles
Lonely as I am Together we cry...

Mientras recuerdo intento cantar pero se me va la respiración. Simplemente Bye bye gringo maluco. Porfa’ compa, salúdame a los otros. Que a todos se les extraña. Muy buen viaje, de corazón...!!!!

“...I never worry... now that is a lie...”

I don't ever want to feel
Like I did that day
Take me to the place I love
Take me all the way...”

Pablo T.

viernes, 24 de agosto de 2007

La Ciudad desde abajo (Video)

Este video lo realizamos Erika Rodríguez y Pablo Torres a mediados de Julio del 2007.

Es una especie de documental–crónica–oalgoasí que hicimos medio “a las carreras” pero con mucho empeño. La idea inicial cambió un poco en el proceso pero la esencia siguió siendo la misma. La respuesta de quienes le han visto ha sido bastante favorable. Incluso algunas de estas reacciones hubiesen sido bien chéveres de filmar...

El video dura 18 minutos y debido a su longitud tuvo que ser montado en YouTube en dos partes, así que dejen cargando en una ventana alterna la segunda parte mientras ven la primera. Esperamos comentarios y críticas.

La Ciudad desde abajo (1a Parte)

La Ciudad desde abajo (2a Parte)

miércoles, 22 de agosto de 2007

A Jattin (Texto viejo)

Raúl Gómez Jattin nació en Cereté (Córdoba) y murió en las calles de Cartagena atropellado por un bus (eso dijeron los periódicos de la época). Estudió derecho, fue poeta, mal hijo, buen amigo, remarica y loco... Recuerdo que le conocí por el informe de prensa del domingo siguiente a su muerte. Si murió atropellado creo que hubiera preferido hacerlo como Tanguito, encontrándose frente a frente con una locomotora... pero ni modos, no fue así...

"Los poetas —Amor mío—
son unos hombres horribles
unos monstruos de soledad —evítalos siempre—
comenzando por mí.

Los poetas —Amor mío—
son para leerlos.
Mas no hagas caso
a lo que hagan en sus vidas".

RGJ


A JATTIN
A ti Raúl, te quiero a lo viejo.
Como viejo que sos.

Alguien dijo que te atropelló un camión.
Otro dijo que qué va. Fue un avión,
en uno de sus idílicos vueeeloosssss...

Sólo te conocí en el poema.
Cuando viajé a Cartagena quise verte
ambulando por las calles de piedra
repartiendo poemas a los sordos oídos de las plazas.

Quise verte escribiendo en papeles cálidos y viejos
el rapto de imágenes que le hacías a sus almas.

Quise ver tus ojos de niño,
sentir tus manos de anciano
y escuchar tu voz de demonio.

Talvez si te hubiera conocido realmente...
hubiera sucumbido en mi homofobia y te hubiera dado un beso.
Pero no te vi ni escuché.

Hoy te recuerdo sin haberte conocido
Me has enseñado -a ratos- y te escucho y te hablo.

Un sonido, una voz, un poema.
¿Acaso te quedaste en el mundo que amabas?

Éste siempre estuvo
o estará -allí-
Pero para él tú ya no existes.

El mundo que odiabas ahora te recuerda
No te conoció pero ahora te recuerda.

Pudiste enseñar mucho más
a muchos más
Pero lastimosamente
tus letras y tu voz
ahora son solo tinta.

(1999-12-01)

Un poco de soledad

Estos días han pasado un poco lentos. Hace mucho rato que me estoy sentando frente al papel (o al computador) y no logro escribir algo que tenga un, siquiera, moderado valor estético.

No sé a qué atribuir esto. Pensé que a la pereza, pero en mí ella ha ido y vuelto toda la vida, desde siempre, y aun así en otros tiempos he logrado escribir al menos algunas pequeñeces. Talvez no solo han sido lentos, sino también solos. Días solos que no me han motivado mas que silencio y banal aburrimiento. Días que como hoy me inspiran a releer viejos textos y, luego saborearlos un poco, dejarlos relajarse en las comisuras del recuerdo y mi cerebro.

Hace mucho rato que no escribo aquello que se parecía a la poesía. Así que, de locos, Yo y mis demás, colgaremos un poco de eso mismo (casi poesía) del pasado cada semana... Ya veremos...!

domingo, 12 de agosto de 2007

Coincidencia – A partir de un Texto de Amado

Hay días en que uno definitivamente es muy apelotardado y tarúpido...!!

Hace un mes salió un concurso literario que tenía como premio un viaje a Brasil. El chiste consistía en terminar un cuento (entre 500 y 1000 caracteres) a partir de un párrafo de una novela de Jorge Amado.

¿Por qué lo tarúpido? Porque comencé el texto hace un mes y dije “luego termino”. Hoy, que ya terminé semestre y puedo cerrar la historia sin complicaciones, me doy cuenta que la convocatoria cerraba hace 2 días...!!! A gente pa’bestia mano!!!

He aquí lo que escribí en dos días: el 13 de julio y el 12 de agosto del año presente. Me pasé en los caracteres (los tripliqué) pero ya no importaba mas que acabar la historia y mostrarla aquí. Inconcientemente traté de reproducir el estilo del autor. Pero qué va, hela pues...

** Primer párrafo perteneciente a “Gabriela, Clavo y Canela” de Jorge Amado.

“Esta historia de amor —por curiosa coincidencia, como diría doña Arminda— comenzó el mismo día claro, de sol primaveral, en que el hacendado Jesuíno Mendonça acabó, a tiros de revólver, con Doña Sinhazinha Guedes Mendonça, su esposa, personalidad ilustre de la sociedad local, morena tirando a gorda, muy dada a las fiestas de la iglesia, y con el Doctor Osmundo Pimentel, dentista llegado a Ilhéus hacía pocos meses, mozo elegante, con pretensiones de poeta…”

Ese día el barullo de las calles de la población de Ilhéus fue creciendo como el calor del mediodía. El hacendado Mendonça, talvez la persona con mayor influencia en la región, veía como aquel hombre delgado, casi siempre vestido de blanco, caía en la alfombra del salón principal de su casona del pueblo con el rostro cargado de estupor. Jamás hubiese esperado ver a don Jesuíno a esas horas de la mañana.

Don Jesuíno Mendonça dormía cuatro noches en la hacienda y tres en la casona. Pero esa mañana sintió un dolor tan grande en su pecho, que inicialmente achacó a su excesivo amor al trabajo, que decidió volver al poblado antes de lo acostumbrado.

Los disparos se escucharon de manera tan clara, en medio de la tranquilidad de la mañana, que todos los pájaros de la plaza levantaron la mirada al cielo y alzaron su vuelo.

Doña Arminda Oliveira nunca quiso viajar a Ilhéus. Fue tal su angustiosa miseria que, después de dos semanas de insistencia de su sobrina, terminó aceptando el puesto de enfermera en aquel paraje tan alejado de su pueblo. Las sandalias que llevaba en aquella travesía comenzaron a ceder ante el calor de esa mañana. Su sombrero ahogado en el polvo de la carretera tenía ahora un tono marrón, y su pañolón, que en su pueblo usaba para el frío viento de las noches, había dejado de ser negro para parecerse al gris plateado de sus hermosos y cansados ojos.

Los cuchicheos no se hicieron esperar. Algo había sucedido en la Casona de don Mendonça. Los pasos acompañaron a las voces y, poco a poco, se vio rodeada de curiosos la majestuosa vivienda.

El primero en entrar al salón fue Simón, su más fiel empleado. Miró a don Jesuíno con el arma aun humeante en la mano. Luego vio el cuerpo inmóvil de doña Sinhazinha, sobre el sofá, en una posición tan relajada que pareciera estar graciosamente dormida. Finalmente vio al Doctor Pimentel con su saco purpúreo por la sangre y con un fuerte gesto de incomprensión en el rostro.

– Pero po’ Dio’... !! ¿Qué hizo don Jesu? –dijo con su danzarina voz africana.

Don Jesuíno aun miraba con enojo hacia el vacío, hacia el vacío que se había anclado en su pecho desde la madrugada. Mientras tanto escuchaba el arrastrar veloz de las pequeñas piernas de sus criadas acercándose al salón y, despertando de su letargo, de inmediato le grito a Simón que detuviera a la servidumbre. Simón, obediente, les gritó que se “volvieran pa’la cocina” y que él se encargaba de “la situació”.

Unos segundos bastaron para que Don Jesuíno encontrara una solución.

– Cierra el salón y que nadie entre en todo el día –le ordenó a Simón– Vé y dá la orden y vuelves de inmediato!

Simón salió presuroso y, al volver, Don Jesuíno llevaba puesta la camisa del dentista. En su maletín llevaba el dinero de la hacienda, y en su cinto, a la espalda, el arma que hacia poco había cambiado su día. Cerró la puerta del salón y corrieron a la calle.

Arminda, entre tanto, con su valija sucia y su ropa sudorosa, había llegado al centro de salud del pueblo. Estaba presentando sus credenciales de enfermera al médico cuando las voces del pasillo trajeron la noticia y al herido:

– Don Jesuíno ‘tá herido ‘e bala –gritaba Simón.

El médico arrastró a Arminda Oliveira, con todo lo que llevaba ella consigo, hacia la rústica sala de urgencias. Al llegar don Jesuíno el médico comenzó a auscultarlo con premura y pronto fue bruscamente detenido por el hacendado mientras le decía...

– Maté a mi esposa y al desgraciado del dentista. Yo no estoy herido, no tengo nada. Pero, aún siendo un Mendonça, si me quedo aquí tendré que pagar por mi desgracia.

Don Jesuíno le explicó al médico lo sucedido y en pocos minutos lograron resolver una estratagema.

– Usted –señalaba el médico a Arminda– quédese callada y acompáñelo como si estuviese muy enfermo.

Y ante la mirada atónita de todo el pueblo don Jesuíno Mendonça fue llevado urgentemente hacia la capital.

Arminda no pisó más de diez minutos el suelo de Ilhéus con sus agitadas sandalias y su desvencijada valija. Sin embargo acompañó a don Jesuíno, sin saberlo, a su último viaje de aventura, en su escapatoria compañía, hacia una vejez compartida y eterna, en medio de una curiosa coincidencia.

2007-07-13 (En la madrugadita)

y 2007-08-12 (unos minutos después de la medianoche)

sábado, 14 de julio de 2007

Incomunicado...!!!

Algunas circunstancias, digamos académicas, me determinan, coartan, vetan, cohesionan... por un par de semanas a escribir pu’aquí. Así que creo que no habrá textos nuevos hasta mediados de Agosto...!!!

miércoles, 4 de julio de 2007

Sobre par cosas Viendo TV

De los “Fantasmas en la Ciudad de Piedra”

El fin de semana pasado Pirry presentó un muy interesante trabajo documental sobre Cartagena: “Fantasmas en la ciudad de piedra”. Esto me hizo recordar una charla de hace unas semanas con una comadre barranquillera. Mencionábamos la gigantesca publicidad turística que había recibido Cartagena en los últimos meses con los n-festivales inventados pa’vender mucho más a la “Ciudad amurallada”.

“¿Qué te parece Cartagena?” –me preguntó. “Aburrida” –respondí. “Por lo menos la ciudad amurallada”.

Aquel que haya pasado por Cartagena se ha dado cuenta que la “Ciudad amurallada” es el Melgar del “jesét” criollo. Es un pueblo de 15 calles con restaurantes y almacenes costosos. Por lo menos eso es lo que “venden” de ella. Pare de contar. Porque ni siquiera tiene playas muy espectaculares. Sin embargo la gente es muy bacana. La que no se ve, por supuesto.

Por donde sumercé camine ve gente “en la mala” pero que le “camella” a lo que sea. Estando en Cartagena, en “Plan Guerrero” de echar dedo y que tales, estábamos con Nana en un parque y unos pelados, universitarios, nos ofrecieron guitarra y trago, y nos preguntaban si estábamos bien hospedados o necesitábamos un “chance”. Caminando bajo el sol cunicular de una calle amurallada un vendedor de Jugo de Mandarina nos regaló par “vasados” de la más deliciosa “Mandarinada” que haya probado en mi vida. Y ni qué hablar de la Seño Paquita, una señora Señora que se portó de una muy maravillosa manera con nosotros...!

Mi comadre precisamente me decía que lo rico de ir a Cartagena es ir a la Cartagena del negro. “Ir donde mis tíos y primos, al lado de la Plaza y rumbear a lo sano, o sea a lo pueblo, a lo pobre, a lo de verdad...”.

Don Pirry se me ha hecho siempre un tipo no poco ególatra. Pero, sin lugar a dudas, sus trabajos documentales son una muestra de investigación bien echecita y que, cuando quiere, halla la llaga. Por ello le aplaudo éste episodio, por llegar a una imagen un poco más real que la Cartagena “castillo de hadas” que venden los n-festivales fashion de los últimos años... Una Cartagena rica y maravillosa pa’los ricos y enorme e invisiblemente pobre pa’los de ruana, o, para el caso, pa’los descamisados...!
De las inundaciones

¿Saben qué me pareció extraño? Que con los informes de inundaciones en la costa atlántica nuestro querido ministro de Agricultura sólo haya mencionado las ayudas que se entregarán a los damnificados.

Palabra que yo estaba esperando una frase como...

“Si ya se hubiese aprobado el TLC no estaríamos tan preocupados por las pérdidas en los cultivos de la costa atlántica... porque igual los productos agrícolas del extranjero hubiesen sido más baratos...”

Digo, no...!?

PostData: No olviden ir a las urnas este fin de semana......!!!!!!

(Miércoles 3 de Julio de 2007, por la nochecita)

Pablo T

viernes, 29 de junio de 2007

Asesinados Diputados Secuestrados

Asesinados, es la palabra. ¿Por quién?, es la pregunta. Es difícil hablar al respecto. Sólo estando allí podríamos saber la verdad. Y esto a nadie se lo recomendaría.

El secuestro debe producir una de las más grandes sensaciones de impotencia para cualquier ser humano (ser vivo a final de cuentas, animal, humano o no). Este conflicto está tan lleno de incongruencias y pareceres encontrados que uno no sabe que pensar al respecto. Por un lado hoy son ya 36 guerrilleros indultados con el “proyecto de excarcelación” pro-liberación de secuestrados. Por otro, mientras escribo esto, el Vecino de la Candelaria dice que “el Gobierno no acepta el chantaje, y no aceptará zonas de despeje”. ¿A dónde iremos con estos ires y venires?

¿A quién echarle la culpa? ¿A los secuestradores? ¿A las “supuestas” incursiones de las “Fuerzas oficiales”? ¿Al fuego encontrado? ¿Al Gobierno?

El comunicado de las FARC dice: “En el área de los acontecimientos se desarrollan desde hace varias semanas amplias operaciones conjuntas de militares y paramilitares lo que ha generado innumerables combates y creciente presencia de fuerzas oficiales”...

Por otro lado el Vecino de la Candelaria dice que cuando se realizan operaciones de rescate se les avisa a los altos militares e incluso a los familiares de los implicados. También afirma que según los informes de la cúpula militar ese día 18 “no hubo combates en los departamentos del Cauca y el Valle del Cauca”. Pero... ¿y las otras incursiones?

Hace unos días, al verbo de un café, me enteré de otra manipulación de las cifras que me dejó más atónito que nunca. “Alguien” mencionaba lo ocurrido en su poblado hace unos meses. En un pueblo del occidente colombiano se dieron enfrentamientos entre guerrilla y paramilitares. El Batallón de Montaña miraba desde su “Montaña” (tampoco son bolsones) como los unos le daban a los otros.

Total de muertos en CIFRAS OFICIALES: 17 MUERTOS.
Aproximado de muertos en CIFRAS NO PÚBLICAS (y “sí lo dije no me acuerdo”: Tres tandas de casi doscientos (200) muertos. O sea entre 400 y 500 cadáveres apilados en montañas de cuerpos en la calle y otros lanzados a los ríos.

En este momento... apelamos al apoyo del pueblo...” dice el señor que tanto dice “trabajar”. Pero ¿a qué se refiere con eso del apoyo? ¿Es un “gracias” por estar en un pueblo en medio de la nada y exponerse a las balas encontradas sin mencionar o hacer pública la realidad que allí se vive?

Esto no pasa en un pueblo en particular. Pasa en muchos pueblos en todo el país. La culpa no es sólo de él. Los guerrilleros (cualesquiera sean) pertenecen a esos que se acostumbraron a la muerte. A los que poco importa si son rojos, azules, amarillos, verdes; solo importa que “estamos en combate”.

¿Cuántos secuestrados tiene la guerrilla por campamento? ¿15, 10, 20, 5? O sea, ¿estaban todo en un mismo sitio?

¿De qué manera “balas encontradas” dejan 11 muertos y ni un solo herido?

Pero, por otro lado, ¿por qué el Gobierno hace tanta alusión a estos delitos atroces y nunca menciona con el mismo ahínco la barbarie cometida por los “otros”?

El culpable no es este o el otro, es todo un conglomerado sistémico donde están “mandamases”, gamonales, dirigentes, narcos, paras, y guerrilla. Y, por supuesto, el jodido pueblo. Ni Paras, ni Ejército, ni Guerrilla, ni Gobierno son precisamente unas “almitas de Dios” La joda es... ¿A quién putas creerle?

(Jueves 28 de Junio de 2007, por la nochecita)

PT

lunes, 25 de junio de 2007

Nuestra Violencia y Campo Elías - (Segunda Parte)

Prólogo: Efectivamente esta rama del árbol se tornó un tanto extensa, al punto de tener “prólogo”. Ésta segunda parte procede de algo que escribía hace un par de semanas respecto al caso Pozetto. El texto está dos ramas abajo. 

• Primera Parte (1a Entrega) 
En la última semana vi tres películas, nuevas para mí, que fueron creciendo en complejidad por la carga sicológica de sus temáticas. En su orden: “Cars”, “Happy feet” y “Satanás”.

Las dos primeras, por razones obvias, las pasaré por alto. Pero la que vi el martes pasado, Satanás, me parece que es de lo mejor que se ha hecho de cine en Colombia. Claro, no deja de tener sus fallas, y eso es lo primero que un criticón sin sentido como yo (al igual que la persona que me acompañó) no deja pasar por alto.

Puedo decir que los actores son muy buenos, incluso un par demasiado MUY buenos, salvo uno: el protagonista. El mexicano en cuestión tiene el perfil físico perfecto para el personaje pero su dicción (o como se llame) no me pareció apropiada para el personaje. (Bueno, no sé de séptimo arte ni tablas, pero a mí me pareció así). Cuando está callado tiene una fuerza soberbia pero cuando habla no se percibe toda la carga psicológica que lleva en sus hombros el personaje. Mierda, es un tipo buen lector y con la cabeza tostada por Vietnam y otras vainas... debería tener más fuerza. Pero bueno, pasemos a lo siguiente.

Otra cosa que no me cuadró, y aquí comienzo con lo quería hablar, es el hecho que a la película le cortaron la última escena de la vida real (no de la película): la muerte de Eliseo. El “film” dibuja muchas clases de violencia en la ciudad. Plantea diferentes focos de ésta y cómo ella misma genera cuadros psicológicos particulares que devienen en actos no-lógicos a nuestro pensamiento, o pues, a nuestra “manera de pensar”. No es “lógico” que un sacerdote golpee a un “pobre”. ¡Imaginen a San Francisco en esas! Sin embargo la retahíla del “ñero” al pedir... “ay Padre, yo sé que usted tiene, escúlquese, en serio busque, hágale...” logra templar los hilos de identidad del público con la escena, acariciando sus resquicios de impaciencia, alteración y violencia y éste (el público) siente incluso envidia por no ser cada uno de ellos el que patea al pordiosero diciendo: “¡Carajo no entiende que no tengo...!”.

Cada una de las historias logra alguna identificación con el “lector”. Obvio, la literatura, el teatro y el cine plantean reflejos de nuestra naturaleza multi-psíquica. En la película la escena de la venganza, visitando nuevamente el lugar de los hechos y el instante mismo de “impartir justicia”, nos alcanza a tocar de tal modo que por un segundo creemos que la muerte es la única manera de aligerar nuestra carga y nuestra sed de justicia-venganza. Cuando leemos a Thomas Harris y nos identificamos, por nanosegundos, con Hannibal Lecter (hablo en plural aunque realmente solo muy pocos de mis Yo’s internos se identifican con él) nos parece hasta divertido pensar que uno podría ser el Némesis de la humanidad: Yo, un científico loco. Desde un Brain (Cerebro, el amigo de Pinky) hasta un Lex Luthor. O uno realmente loco, ya un Magneto, un cualquier personaje de Tarantino, un Hannibal, un Baptiste (de El Perfume), un Jack el Destripador, un...tarse la ropa de sangre por la simple satisfacción de tener el poder en las manos... (Bueno, realmente no UNO, solo algunos, y aclaro, muy pocos, de mis Yo’s internos). Cuando esto sucede, cuando un actuar del personaje de la historia, una solución en su mente “anormal”, nos parece común y predecible; es este el momento en que nos sentimos UNO con el personaje. Logramos ese instante pasajero de “trance” entre ser humano y ser dios-demonio. Esa in-tranquilidad por cometer un pecado (término humano por concepción), ya capital (que son los más sabrosos) o mortal (que solo un par podrían ser in-humanos); ese instante de PODER, ese... “satisfice mi Eros” que tan grato nos puede llegar a parecer.

Pero... ¿qué si estos personajes se vuelven reales? Lecter es de mentiras (no-real) y por eso nos “divierte”. El proceso de paso de verdad a ficción es claro. Los personajes y actos reales de la Historia (history) son tan ajenos a nosotros que nos parecen casi irreales. La matanza de cristianos por los romanos, de no cristianos por los cruzados, de “apasionados” por la Inquisición, de Cachiporros por los Godos (e inversa), de comunes por los para(s)-contra-entre-sobre-in-humanos esos. Incluso el mismo Hitler nos parece “todo un personaje”... y al verlos en la literatura o en el cine (no mencionó el teatro porque casi nadie “vamos” a teatro) se alejan de la realidad latente y presente frente a nuestras narices. Ahora recuerdo la película sobre la “Guaca de los soldados”. No la vi pero pa’mí que debió ser una película de humor pa’burlarse del “pobre levantado” y no de una real crítica social. ¿Qué pasa cuando cosas nimias que a mí me fastidian las veo reflejadas en otros en la pantalla y comienzo a identificarme? ¿Qué sucede cuando el pro-asesino en “plano medio” limpia los cubiertos del restaurante con la servilleta, tal como YO lo hago? ¿Qué sienten ellas cuando se ven morboseadas en las curvas de otra ella deambulando por los pasillos de una plaza? ¿Qué siente UNO(a) cuando le hacen el “Paseo millonario” a un personaje tal como me lo hicieron a mí o a algún(a) amigo(a)? ¿Qué siente uno cuando ha escuchado casos de asesinatos, violaciones, torturas y demás, de personas reales, y las mismas historias están siendo revividas frente a sumercé en “segunda dimensión”? Uno dice: “Mierda, eso es de verdad. Eso pasa”.

Pero bueno, me estoy saliendo un poco y me alargaré mucho. Estas situaciones son reales. No sólo porque “Eliseo” (Campo Elías) haya existido sino porque los escenarios planteados en el texto y contexto pertenecen a una realidad que solemos olvidar. A la otra cara de nuestra ciudad y sus transeúntes. No solo somos “Estilo RCN”, Parque de la 93 y “Bogotá sin indiferencia”. Nuestros conflictos van más allá que los planteados en “Padres e Hijos” sobre con quién se casará Daniela en la próxima temporada. Es nuestra realidad, es nuestra Violencia.

Si me pusiera a hablar de violencia con un carácter erudito tendría que remitirme a “jijuentamil cuatrocientos diecisiete libros” (un par más, un par menos) y ahora me da pereza hacerlo (¡no contando que si he leído tres hojas en mi vida al respecto es mucho!). Pero sí hablaré de posibles tipos de asesinos. Esto no quiere ser un texto académico, ni mucho menos, solo es algo totalmente empírico que surge en alguna charla conmigo mismo tras unos cuantos tintos con cigarrillo Piel Roja con filtro (mierda, no saben a nada... y lo que es peor... NO huelen a “Peche”).

¿Cuántas clases de asesino podrían clasificarse? No sé. Pregúntenle eso a un sicólogo; o a un sociópata, digo, sociólogo; o a algún forense o; incluso, hasta a un antropólogo (Ups, olviden a estos últimos). Se me ocurre, por lo menos basado en el “arte” y las noticias, que se podría hablar inicialmente de dos tipos de asesinos: Los por naturaleza y los circunstanciales. Y aun esos que llamaría “por naturaleza” tendrían un génesis sicotraumático particular. Recuerdo por ejemplo a “Ce Pequeño” de “Ciudad de Dios”, que es también una película basada en hechos reales.

Pero no. En este momento comienza a contradecirse mi psique y este tipo de categorización se cae por sí sola. El camino no es ése. Vayámonos más bien por la pregunta: ¿Por qué asesinar?

El quitar la vida a otro ser genera una sensación de poder. Hay unos que “necesitan” hacerlo y otros que simplemente se “acostumbran” a hacerlo. ¿Cuáles son los peores? Ambos, obviamente. Los primeros provienen de trastornos de la testa. Donde la “impotencia socio-sico-anímica”, surgida en su continua lucha contra sus demonios internos, lo lleva a concluir (¿o liquidar?) a su violencia interna con actos extremos de violencia. Cuando golpean a alguien se están golpeando (internamente) a sí mismos. Y cuando llegan al extremo de asesinar, están matando al génesis de su “impotencia”, otra vez, ellos mismos. ¿Cuánto trauma se necesita para llegar a ello? No mucho. La receta es muy sencilla: Malparidez existencial y una vida hijueputamente jodida. Como la de todos nosotros, en algunos momentos. Ah... y acceso a los medios para hacerlo. Afortunadamente en nuestro país no existe la legalidad de tiendas de armas como las que hay en USA.

¿Cuando nos da malparidez (del verbo “me siento como un culo”) qué es lo primero que se nos ocurre? ¡Mitigar el dolor! Algunos recurren a un cigarrillo (nicotina), un tinto (cafeína), una chocolatina para sentirse querido (theobromina), una botella de alcohol, golpear un saco de arena, madrear a un taxista, o al profe de Mate1 (adrenalina). Otros patean balones, corren, escalan, tiran (en cualquiera de sus acepciones) y muchas otras cosas más con el fin de quemar las “endorfinas” autógenas (¿o autótrofas?).

Algunos tienen una tolerancia menor a la lactosa. Otros a la paciencia y su propio autocontrol. Cuando, “por naturaleza”, se sobrepasan los límites, la búsqueda es una sola: lograr el dominio, el poder; si no sobre sí, por lo menos sobre los demás. ¿Cómo mejor que con la muerte? Por eso la idea del “Club de la Pelea” me parece interesante, porque le da límites a la violencia. Sin embargo por experiencias conocidas de “clubes” similares sé que siempre hay quien salta la normatividad establecida. Y no hablo del inocente Box de la “Playita” en la Nacho.

Vuelvo a “Ce Pequeño” de “Ciudad de Dios” (Película brasilera). Él es un culicagado que nadie lo toma en cuenta por ser el menor de la gallada. Pero una vez toma un arma en su mano se siente grande, dominante, poderoso y dueño de la vida de los otros: dios. ¿Sabes qué pasa cuando le das un arma a alguien que no sabe controlar sus impulsos? Asesina niños y profesoras porque no les siguieron vendiendo más trago. Otro montado sobre su caballo dispara a la gente de una manifestación porque su cabalgata interrumpida es “mucho más importante” que lo que signifique la manifestación misma (Noticias de ésta semana).

Aquellos que cruzan la línea y no ven en ello nada “auto-reprobable” pierden el gusto a hacerlo (como quien come la misma HP pizza durante una semana). Entonces tratan de cambiarle “el sabor”: Cilindros de gas, collares bomba, iglesias minadas, sierras eléctricas...

Estos son los que más me asustan. Porque se acostumbran a hacerlo. No ven en ello algo realmente malo. Los hay desde el malandrín del barrio (como los del taxi en la película) hasta los que se creen el “salvador del pueblo” (Salvatore)... A los primeros los “reeducan” en una cárcel (si sobreviven) para salir peor del como entraron. Pero los segundos, los masivos... ¿Acaso firmar un compromiso de “Reparación” y afirmar su deseo de abandonar las armas para quedar libre a los pocos años ó meses es suficiente para alguien que se acostumbró a la muerte? No lo creo.

Los otros, los “enfermos”, al menos saben que están enfermos. Al menos a ellos les queda algo dentro que les carcome imputándoles y recriminando sus acciones. Aquí se pueden colar muchos, porque claro, no falta el gran triplegonorreahijueputamalparidodesumierda del Garavito que le echa la culpa a otros (de su pasado) de sus acciones; y que también se acostumbra a la muerte de tal forma, que su cinismo al hablar de sus actos posee la misma pasividad con que los Paras hablan actualmente de sus negocios y sus ajustes de cuentas. Con la misma tranquilidad con la cual explicarían qué se debe echar en la olla pa’hacer un buen puchero santafereño.

¿Pa’dónde voy con todo esto? No lo sé. ¿Qué nos desespera? Muchísimas cosas. ¿Cómo actuamos ante situaciones adversas? Hay muchas maneras de hacerlo. Nuestra vida, y sobre todo en un país como el nuestro, está llena de sinsabores y algunos demasiado fuertes. Como lo dije me extendí. Pero quería decir que una película como está me pone a pensar en muchas cosas.

“Ay... Es que esa película de LA VIRGEN DE LOS SICARIOS sólo muestra lo feo de Medellín... ¿qué van a pensar de nosotros en el exterior?”

“No pues... ahora pensarán que aquí todos son MULAS. No saben que más contar”.

Personalmente la “María llena eres...” me pareció mala. La de la otra “Virgen” me gustó muchísimo aun con la gran falla de la cerrada visión “Vallejista” del asunto. Pero el caso no es “qué van a pensar de nosotros en el exterior” sino ¡qué pensamos nosotros acá! Esta es una nueva experiencia del cine colombiano. ¿Quién no está mamado de películas como “Las cartas del gordo”, “El Carro” o vainas por el estilo? En Colombia estamos algo crudos en experiencia fílmica. No digo que no se haya hecho cine y que no se sepa de cine. Lo que digo es que la “experiencia colectiva” del cine colombiano aun está aprendiendo a caminar y hasta ahora comienza a experimentar con cosas nuevas.

Esta película busca una nueva mirada. Las escenas de “Satanás” son crudas, es cierto. Los familiares de las víctimas, con justa razón, se quejan del recuerdo reiterativo e impuesto del evento. Pero están contando una historia real. Asesinos de los que se acostumbran y de los otros. Los que matan, violan y ríen sin sentir resquemor (salvo que la muerte les apunte en medio de los ojos y se den cuenta que siguen siendo mortales, no-dioses). Y también de aquellos que llevan un caldo de reprimendas y acusaciones en su cerebro que no les deja vivir tranquilos. No solo se muestra la Bogotá oscura, sino la ciudad que nos podemos encontrar en la esquina de cualquiera de nuestras casas, en cualquiera de nuestros barrios, pueblos y países. Una ciudad que nunca se nos muestra porque ésta NO VENDE. Pero es la que vivimos y por la cual nunca salimos después de cierta hora y no recorremos ciertas calles “particulares”. Es la misma que nuestros dirigentes borran con parques espectaculares llenos de luces y centros históricos libres de indigentes.

En cuanto al protagonista... No sé. Pudo ser un man loco. Pudo ser alguien ligeramente atormentado o definitivamente tostado. Pero les aseguro que su “Cuadro clínico” pudo ser mucho más moderado que los de muchos que hoy aparecen o no-aparecen en los noticieros. Pudo ser, incluso, cualquiera de nosotros. Sé que un primo quincuagésimo de mi familia mató a un par de los de su casa. “Eso pasa hasta en las mejores familias...”.

Ah... ¡ya me acordé...! Lo que quería decir era que, para mí, a la película le faltó la última escena de la vida real (mención hecha en el cuarto párrafo de este texto). ¿Por qué? Porque la película no busca mostrar (creo) a Eliseo (Campo Elías) como una víctima sino como otra de las tantas personas que podemos hallar en esta jungla de asfalto. Esboza, muy llanamente, el comienzo y desarrollo de su mancha sicológica... pero nunca la termina (por lo menos en la película, no sé en el libro ya que aún no lo he leído).

Doña Mechas, la casera del apartamento donde yo vivía, donde también vivieron Carolina Rueda, y Adriana Diaz, y don Campo Elías, dijo: “...para mí que no lo mataron. Ese se tuvo que disparar él mismo”. La historia surge por un evento que conmocionó al país en su momento: El caso Pozetto. Y en ese “escenario” culmina la intrincada mentalidad autodestructiva del protagonista. Éste no fue un asesino de los que se acostumbran sino de los otros “enfermos”. Tuvo su génesis, su éxodo y su apocalipsis. De estos tres el más significativo para la “vida” siempre es el último, el comienzo del fin. En su momento, rodeado de sangre, disminuyendo sus municiones, enfrentado y acorralado por policías... ¿Qué pasaría por su mente...?

(Domingo 24 de Junio de 2007. 1:46 am)
@PabloTorresM

miércoles, 20 de junio de 2007

Amaos los unos a los otros... pero sin maricadas.

El título no es reflejo de mi homofobia. Creo. (Aunque es lo que le he dicho a algunos compas cuando se tornan demasiado cariñosos...) Solo es una alusión a los intentos legislativos para solucionar las problemáticas civiles de las parejas homosexuales.

La semana pasada aparentemente iba bien el Proyecto de Ley para la aprobación de Derechos Patrimoniales de las parejas homosexuales. Llegué a pensar que estábamos en una revolución inusitada de nuestra política “tradicional”, llena de Patriarcados Políticos y accionares macho poderosos y homofóbicos (con el cual no estoy totalmente en desacuerdo, no por la homofobia, claro... sino porque el hombre es el que debe mandar... Digo, no!!? jeje... Bueno, no, mentiras [Una miembro del sexo devil*
me cohesiona y me obliga a retractarme]. Sin embargo no había escuchado, o leído, los comentarios hechos durante las “plenarias” por Alfredo Cuello Baute que esperaba “que no fuera a aparecer más adelante la foto de alguno de sus colegas haciendo de drag queen en la Caracas”.

Bueno, la cosa es que finalmente no se aprobó. O más bien, malo. Mala cosa para toda la gente que esperaba casi solucionar su estado civil vacilante. Porque aunque el matrimonio no se aprobara con la ley por lo menos se iban a aceptar los derechos patrimoniales. Finalmente no se logró, ¿por qué?, porque no hUbo Una decisión Unánime y algUnos agUdos, pUndonorosos, minUciosos, qUisqUillosos, marrUlleros y tUnantes (UsUales) miembros del Congreso no lo qUisieron así. (Ver:
Nota de El Tiempo)

Lo interesante es que aquí se está negando una posibilidad al “libre desarrollo de la personalidad” mientras que en otros lares, un tanto más bélicos, quieren obligar la “maricada”. ¿Cómo así? Lean esta columna de Jotamario Arbeláez al respecto:
Artículo de Jotamario.

*Sexo Devil: Alusión al género femenino donde Rafa López nos hizo notar en un trabajo suyo no la mala ortografía sino el idioma en que está escrita la palabra.

viernes, 15 de junio de 2007

Unos Tics de Política

Uribe’s Millas Plus

Siempre le echaron puyas (o pullas?) al delfín Pastrana porque se la pasaba más fuera que dentro del país. Sin embargo cualquiera que se pusiera a sumar las continuas cruzadas de frontera de nuestro actual Vecino de la Candelaria se daría cuenta que ya ha acumulado suficientes millas como pa’que le hagan un nada despreciable descuento en cualquier aerolínea comercial. Pero como la aerolínea es el Estado y las cuentas no las paga él...!!!!

Rafael Pardo dice algo interesante en su columna de El Tiempo sobre como la gobernabilidad de nuestro “Jefe de Estado” se está convirtiendo más y más en una vulnerabilidad de títere...:

“Que el Gobierno gobierne y las cosas se manejen en Colombia y no por fuera...”

“...El presidente de Francia toma la decisión de excarcelar al más revelante miembro de las Farc, acto en el que el Presidente colombiano es solo intermediario. Legisladores estadounidenses ponen condiciones de comercio por encima de años de negociación entre gobiernos. El G-8, que no había tenido en su agenda a Colombia, decide darles a las Farc el más elevado púlpito de visibilidad en su historia. El gobierno de Ecuador pone condiciones sobre dónde fumigar dentro de territorio colombiano...”

Artículo completo:
Columna de Pardo
Consulta del Polo por Alcaldía

La consulta interna del POLO para la alcaldía de Bogotá será semiabierta. Personalmente la hubiese preferido abierta. En un país de perezosos como el nuestro, donde me incluyo como ningún otro, lo mejor es que los posibles votantes no tuviesen que hacer inscripción y viajar a un punto específico...

Una pregunta: ¿Sus mercedes quieren a Peñalosa nuevamente de alcalde? Antons... participen en la consulta.

En cuánto a por quién votar no quiero determinar o insinuarles a ningún candidato. Solamente digo... El sistema Transmilenio sólo benefició a los “inversionistas” del proyecto. Y los pongo entre comillas porque los arreglos (que no son pocos), la seguridad del sistema (Policía y bachilleres), los ayudantes (Bogotá sin indiferencia) y demás... los paga el Gobierno Distrital, o sea, nosotros. ¿Y cuánto de los $1,300 le quedará al Distrito? ¿Qué sucedió con las familias de los dueños “minoristas” de buses, conductores, ayudantes, mecánicos y hasta cuida-carros con la salida de circulación de esos vehículos? No hablo de un rotundo NO a los cambios de sistemas y proyectos, todo lo contrario, pero sí a lo unilaterales de esas acciones...

Sé que soy un total atarugado y no sé mucho de planeación urbanística ni nada de esas jodas, pero, acaso Bogotá tiene la infraestructura pa'colgar un Metro paralelo al ya costoso y saturado sistema de Transmilenio? ¿Cuánto le costó el Metro a Medellín? ¿Acaso nosotros por ser bogotanos no nos veremos igual de estafados que los paisas? o es que la familia Rojas también quiere servirse del Tesoro Público bogotano como lo hicieran las familias Pastrana, Peñalosa y Samper...? Los otros Samper... Ah no, estos últimos no, cierto que ellos le vendieron a CEMEX!!!

Ahí les dejo el dato...!!

PT.

miércoles, 13 de junio de 2007

Nuestra Violencia y Campo Elías (1a Entrega)

• Primera Parte (A continuación)
• Segunda Parte (2a Entrega)

Hace algunos años estuve viviendo en el sector de Chapinero, sobre la séptima, frente al Dispensario (creo que así se llama) del Ejército. A dos o tres cuadras de donde había nacido yo muchos años atrás. Allí me encontraba en un diciembre, año 2001, en un desparche de “malparidez existencial” de esos que suelen llegarme siempre para las navidades.

Estaba echándole una pasada al apartamento: regando las matas, revisando grifos y ventanas, para luego volver a la casa materna (todo esto ya que mi pareja estaba fuera de Btá). Era un 22 de diciembre y tenía la malparidez más fuerte de esa semana. Varias cosas no habían salido bien por esos días y andaba con ganas de golpear a alguien.

Cuando estaba a punto de salir del edificio doña Mercedes, la casera, me dijo que bajara a tomarme un tinto pre-navideño.

Mierda –me dije– preciso hoy que no quiero hablar con nadie.

Cuando bajé, la amable y benemérita anciana me habló de su sobrino y de lo que ella hacía en navidad y todas esas cosas que uno no quisiera escuchar cuando se tiene el ánimo arrebatado. Pero en un momento inesperado, sin saber cómo ni porqué (aunque lo intenté esa noche no logré la sinapsis neuronal para recordar la razón), ella comenzó a hablarme del caso Pozzeto.

Campo Elías vivía en el edificio de atrás. –Ésta fue la frase que me despertó de la fantasía homérica (H Simpson) en que me encontraba mientras escuchaba el resto de sus disertaciones–.

¿Edificio de atrás? –le pregunté–.

Para ella había dos edificios, el de atrás y el de enfrente, separados por un pasillo, pero realmente era uno sólo. Entre tinto y galletas la anciana me contó cómo Campo Elías había asesinado a la niña del 307*, a la familia del 408, cómo ella le había ayudado a saltar por una ventana a la niñera del 209, mientras me describía, con lujo de detalles, a qué se dedicaba cada uno de los integrantes de la familia de cada uno de los apartamentos. [*Obviamente estos números y sujetos no son reales, los verdaderos fueron borrados instintivamente por mi memoria].

Luego me habló de Campo Elías. De su viaje a la guerra de Vietnam, de cómo era su carácter en ese entonces y de lo que hacía por esos días.

¿Más tinto? ¿Galletas?

Luego me contó sobre lo que le habían dicho a ella sobre lo sucedido en el Pozzeto. Sobre las múltiples veces que había recargado el arma sin que nadie le interrumpiese.

Para mí que no lo mataron. Ese se tuvo que disparar él mismo –dijo ella muy tranquilamente–.

Luego de escuchar, durante algo más de hora y media, cómo un hombre había irrigado de sangre algunos corredores y pisos del edificio y el restaurante en cuestión, salí a la calle solitaria y fría de aquella nocturna Bogotá que hoy odiaba tanto. Mientras bajaba por la 53 me acordaba del rencor que me carcomía cuando me disponía a salir del apartamento un par de horas antes.

Feliz navidad y feliz año. Y saludos a su novia, que un abrazo para ella. Tan bonita que es, ¿No?.

Esta señora me había inyectado de las sensaciones me hacían falta para sentirme aún más ruin, rastrero y bajo. Por segundos envidié el porte de un arma. Sé que mi apariencia era sórdida, pues un par de malandrines que le pedían monedas a una señora llegando a la 13 me evitó. En esos momentos recordaba cuando jugaba de niño con el Smith & Wesson y la Colt; y el Batallón Militar dentro del cual quedaba el Jardín Infantil en que estudié de niño; del hambre y la impotencia de mi infancia en Medellín; y la sensación de cuando tenía 9 años, la sensación de estar sólo en una ciudad desconocida a kilómetros de lo que podría llamar una familia.

Esa noche caminé un rato y luego fui a casa. Ya más tranquilo pensé en lo qué podría haber estado pasando por la cabeza de ese tipo. Pensé que con esto se podría escribir una muy buena historia (algunos meses después un “tipo” había ganado un “premiecillo” por ahí con una novela llamada Satanás). Pero también me llegó a la cabeza la pregunta de ¿y qué si yo hubiese sido familiar de las víctimas? ¿Cómo respondería una mente, ligeramente humana como la mía, a una crisis de estas? ¿Cómo responde el humano a una violencia tan vasta? ¿A él cómo le afectó? ¿Qué sentirían sus víctimas al verlo?, ...sus familiares? A mí no me violó un padrastro cuando yo era niño, a mí hijo no lo atropelló un traqueto borracho en su camioneta, a mí no me mataron a mi padre frente a mis ojos (todos casos que he conocido).

¿Qué quieres ser cuándo grande?
Guerrillero. Para poder matar a los que le quitaron la cabeza a mi papá.

Así respondió un alumno de primaria a cierta profe que conozco.

Ayer leí algunos artículos en El Tiempo sobre la película “Satanás” y la controversia que puede generar, junto a otros muy variados que de alguna manera me pusieron a pensar sobre nuestra violencia.

Leerlos me hizo recordar momentos de violencia internos y, por supuesto, la noche en que me enteré que vivía en el edificio de Campo Elías. ¡Frente a un cuartel militar...! Esa noche sentía ganas de matar. Muchas veces uno se ha identificado con el héroe guerrero (William Wallace) que perfora, degüella, quema y pisotea a sus enemigos por una razón “justa”. Incluso, con el asesino en serie de alguna novela (Lecter y Baptiste) disfrutando del poder deslizar sus manos por entre las vísceras calentitas de aquel que te observa y hallar en el zumo destilado de su cabellera y epidermis el perfume que tantas sensaciones te había hecho despertar y tanto habías deseado... Ejem... ehh...

Pero, bueno. ¿Por qué nos es tan atractiva esa violencia? ¿Cómo nos surge la violencia? ¿Cómo se manifiesta nuestra violencia colombiana?... Pero... tei tantico y lo proceso. No sé. Veo la película y lo resuelvo y luego les cuento que me surgió en la testa, pues, para la siguiente entrega... (Junio 13. Miércoles, 2:08 a.m.)

PD: ¿Alguien quiere acompañarme a ver la película? Prometo portarme bien!

• Segunda Parte (2a Entrega)
@PabloTorresM

lunes, 11 de junio de 2007

Más Compromiso

P.S. (post scriptum): Ese “alguien por ahí” recordó una caricatura de prensa con un humor inteligente y extremadamente negro que hablaba precisamente sobre la “adaptación de las cifras”.

*Una caricatura de una familia pobre que lleva en hombros el ataúd de un infante. Alguien dice en off: “Ah...! Con razón las cifras de pobreza han disminuido!!!”.
No solo los estudiantes están comprometidos. Hay otras instituciones comprometidas en muchas otras causas. Algunos están comprometidos a borrar... Para la muestra dos (2) ejemplos:

1) Por estos días nuestro vecino de La Candelaria estuvo diciendo a los gringos que los índices de asesinato de sindicalistas habían bajado. Alguien, por ahí, me comentó el porqué estos índices bajaban: “se cambian los argumentos para calificar y clasificar a las víctimas. Por ejemplo para ellos los profesores sindicalizados NO son contados como sindicales, sino como profesores”. Según el vecino de La Candelaria el año pasado habían sido asesinados 25 sindicales mientras que este año apenas había sido uno. Según “alguien, por ahí” (que sí está comprometido y maneja las cifras reales) los números no son 25 y 1 sino 45* y 11. (*)Puede que este número 45 este errado, por mi pésima memoria, y sea mucho mayor. Lo importante no es la cantidad sino la calidad del mensaje modificado.

2) Éste es un ejemplo fotográfico tomado en la calle 26 el 4 de Junio. He aquí una muestra del compromiso de la Policía Nacional para que los estudiantes utilicen los puentes...



Sacrificándose ellos mismos como barrera humana...


o usando las Tanquetas como “Pala Quita Nieve” para evitar cualquier intención de cruzar la calle.

Hay cuánto sacrificio uno se pueda imaginar!!!!!

domingo, 3 de junio de 2007

Compromiso

No tengo mucho por decir, las imágenes las tomé caminando por la 13 y lo dicen de manera sencilla. Estos son pelados de colegio subiendo a la Plaza de Bolívar desde Ciudad Kennedy en Marcha contra el Recorte hecho con las Transferencias...

El Vecino de La Candelaria dijo que los que hicieron presencia en la Plaza apenas había sido un 20% de la población estudiantil... que los demás estaban en clase y no tenían queja alguna. La cuestión es: La Plaza se llenó cuatro veces (4) en el día y su capacidad NO es la de un Transmilenio!!!! ¿Toda esta gente en desacuerdo le parece poco al Vecino de La Candelaria?

Una foto en particular: La bandera Naranja la llevan “Esguerristas”. Yo, como ex-estudiante del Nicolás Esguerra, sé que nosotros, los de entonces, no lo hubiésemos hecho. Ellos sí están comprometidos.


sábado, 2 de junio de 2007

Babosadas de Dios

9El viernes pasado tuvimos la última sesión de La Perola del primer semestre de 2007. Grisales contó el cuento de cuando Bernabé desocupó el cielo. Varias cosas me hicieron pensar otras cada vez más babosas...

Nuestro rector (un), Moisés Wasserman es judío. Pues estudió en Israel y que tales. Me pregunto si le hicieron el corte cuando nació. Pues, ya sabían desde antes de nacer que iba a ser man, no? “Wa a ser man”. Digo, no?

Pero bueno, si Jesús es judío y Dios es judío; por antonomasia el rector, al ser judío, ¿se creerá Dios?

Y si Dios envío a Jesús, que finalmente también es Dios (por aquello de la Trinidad), para salvar a sus hijos... ¿nosotros podríamos guardar la sacra esperanza de que Wasserman, que también sería Dios, nos llevase a la salvación?

Como respuesta sólo puedo decir que paila... Cuando alguien sale calceto uno suele decir: “Mierda, nos hizo la JUDÍA”.

De mi paso por Medellín

Hace un par de semanas pasé por Medallo. Cansado porque el infeliz bus tenía muy alto el descansa-pies y resultó más bien un agotapaciencia-pies. Creo que ninguno de mis acompañantes (Henry Morales, Rafa López, Fredy Ayala) logró descansar en el bus. Aunque esto no significa que no hallamos podido dormir, porque creo que ninguno pudo disfrutar del estreno cinematográfico del viaje: La India María en Ni Chana ni Juana. Cosas del cansancio de la semana. Todos quedamos fundidos tras cinco minutos de la folclórica (no encuentro un término adecuadamente peyorativo) película.

Me fui de desparche a un festival de cuenteros. Saludé a par amigas y amigos del Valle de Aburrá [Cuenteros(as), antropólogos y demás], me quedé donde dos de las primeras y me fui a beber un par de alcoholes con mi tío “Oswald” en la parte más alta de Buenos Aires (barrio de Medellín) el último día. O sea, a imbuirme en el más tradicional, coloquial y esencial actuar del machismo colombiano (jeje): Beber y beber... hasta caer. Realmente no pude ver mucho de la ciudad. Quería ir al colegio donde estudié de chinche, pero no tuve tiempo. Vi apenas lo suficiente: la Biblioteca EPM, el Edificio Pilo (Inteligente) el Parque a la Obesidad (Botero) y un par de cosas más. Aunque estuve en el barrio Manrique varias veces no fui al Museo Gardeliano. Y lo más descepcionante... no fui a ningún desfile de modelos paisas!!!! Jejeje...

Bueno, hay que aclarar algo. Lo de que allá uno se queda lelo viendo las nenas es cierto. Casi todas son bastante mamacitas. Sobretodo en las universidades donde estos infelices contaban y yo sólo veía sin protagonismo alguno...

Aunque no me puedo quejar. Rumbeé, dormí bastante cómodo, me atendieron maravillosamente, disfrute de la gastronomía de las madres de mis anfitrionas y me di un caldo de ojo... pero sólo de eso, vi y no toqué.

En cuanto a los cuentos me gustó el público que se percibe en un lugar como Medellín. El ambiente no está tan saturado de cuenteros como en Bogotá y la gente los recibe con más agrado. De las funciones tengo mis anotaciones pero son más personales (a las personas). De eso escribiré luego en otra parte.

Pos nada. Muy bacano el pueblo ése ola!!! Hasta me dan ganas de hacer una maestría pu’allá. No sé si uno aprenda mucho en un lugar como este pero que uno se divierte... eso sí no tenga la menor duda!!!

martes, 10 de abril de 2007

Inteligencia

Charlando esta tarde conmigo mismo, sobre babosadas varias, la conversación pasó temporalmente por el ámbito pedagógico y salió una frase bien interesante:

“Tal vez la mayor paradoja que pueda tener alguna acción de la pedagogía –respondía Yo a migo mismo– se encuentre en las cátedras de tipo marcial o militar. Porque precisamente cursos totalmente reconocidos por todos como lo son los cursos de inteligencia lo que más promueven, paradójicamente, es la brutalidad militar (o policial!!!??)...!
2007-04-10

domingo, 8 de abril de 2007

Fotos del 29

En un ensayo que hice para clase de Teoría IV (hace rato), bastante autorreflexivo, decía: “Entonces me encontré una mañana frente al espejo frente a un ser extraño, un tipejo desaliñado y con cara de pocos amigos. El cabello revuelto, barba de cuatro o cinco días y una camiseta raída y vieja. “Es mi camiseta favorita”, pensé. “Me la rompió un cachorro de zorro que pasó hace algunos años por mi casa”, he tenido que explicar siempre que alguien me ve con mi camiseta de pijama favorita. Lo primero que pensé fue que debía afeitarme, la mía no es precisamente la barba más densa que se haya visto. Parte de mi herencia americana...
En condiciones similares me levanté el último jueves de marzo. La barba tendría un poco más de dos semanas. La camiseta era otra, un regalo de mi tío paisa, camiseta que después de llevar conmigo diez o quince años se convirtió también en pijama. Mientras me miraba en el espejo y trataba de desenredar la maraña de cabello mientras notaba alguna arrugas bajo mis parpados recordaba las palabras de Jairo: –¿Ya estás escuchando la W? ¿Lees el periódico en las mañanas? ¿Te preocupas por el examen de próstata?
No. No escucho la W. Y no leo el periódico en las mañanas porque dejamos de tener suscripción pu’allá por el año 94. En esa época sí leía El Tiempo antes de ir al colegio. En cuanto al examen... “virgen hasta el matrimonio” o hasta que el proctólogo me lo exija...!
Con el mismo señor González hemos hablado sobre muchas cosas de nuestra ‘dizque’ madurez cuasi contemporánea, pues él no es tampoco tan ‘más joven’ que yo. Hoy veo algunas cosas con cierto grado de vejez más que de madurez. Ese jueves me golpee con algunos de mis viejos rasgos de mentalidad adolescente. De chico me decían que en muchas cosas era un anticuado y hasta barroco. De chinche mi actuar estaba limitado por ciertas características más de un octogenario que de un pelado de seis o diez años. Nunca dejaré de ser niño pero el adolescente, hasta altura, comienza a desaparecer. En principio me aburre pero ya es justo y necesario. Conozco cuaren y cincuentones que actúan como treceañeras y son desesperantes. Pero ya dejemos la melancólica y sigamos.
El último jueves del marzo anterior estuvimos en Minos festejando (más bien conmemorando) el cruce (o más bien trasgresión) de la línea de mis veinte. Fueron compas de distintas épocas y roles (Colegio, Ing. Química, Teatro, Música, Coro, C. Humanas, Cuentería, etc). La idea inicial era cantar y tocar con varios instrumentos en escena con algunos de ellos. Desafortunadamente murió una de las dos guitarras que llevábamos (Sí, para la próxima procuraré guitarra de repuesto) y no salió como estaba previsto pero igual fue sabroso compartir con todos(as) ellos(as). [(as) por aquello de la “inclusión”].
Nada... He aquí algunas fotos de la noche del 29...

Fotografías en Minos...!

domingo, 18 de marzo de 2007

Resaca de Domingo


Bib...

bip bip bip Bip...

bip bip bip Bip bip bip Bip bip bip Bip...



Estiro la mano aún sin abrir los ojos. Apago el sonido estridente de la alarma del celular (sí, es un Nokia) y vuelvo mi cuerpo hacia la pared. –Domingo 10 a.m. –me digo–.

Después de dos llamados más del celular me levanto y camino hacia la cocina. Aún con los ojos entrecerrados hallo la olleta del chocolate, a esta hora ya fría. Tomo MI pocillo amarillo con la mano derecha, el único pocillo con dueño en la casa, y deposito lo que queda del cacao del desayuno en él, con la mano izquierda. Al fondo, en el patio, escucho ladrar a Carlos.

Los demás a esta hora deben estar en misa, en aquella iglesia gigante y blanca repleta de ventanales de todos los colores. Camino hacia la sala y al pasar por la mesa del comedor recojo dos panes con la mano izquierda y camino hacia la ventana de la sala, la gran pared de cristal que da al exterior. En la pared hay una placa que le dieron a mi mamá por “Excelencia como Maestra” cuando salió del colegio en Bucaramanga. En su reflejo veo mi barba de varios días y mis ojos chupados hasta el culo. Sí, tengo sueño.

Desde la ventana veo el edificio de enfrente. El apartamento de enfrente. También un cuarto piso. La calle a esta hora demasiado soleada para mi gusto. La misma calle que anoche me parecía oscuramente acogedora a esta hora solo me obliga a fruncir el ceño y entrecerrar los ojos.

Anoche era distinta. Mientras algunos “vecinos” bebían cerveza en la tienda de la esquina, sentados en el andén, don Abraham le daba instrucciones a un tipo, algo tomado, para que sacara su carro sin herir las latas de las dos camionetas que le encerraron.

Don Abraham es de Palmira. Su pelo totalmente blanco y sus ojos verdes siempre le dieron un aire duendesco a su piel amorenada por el sol.

Mi papá era alemán y mi mamá mulata del valle. Yo fui el único blanco de toda la familia y por eso mis primos siempre me la tuvieron montada –me dijo una vez que me invitó una cerveza.

Él cuida desde hace un par de años los carros de los clientes de la cancha de tejo que queda en el edificio de al lado. Don Abraham recibió unas monedas del borracho y tocándose la gorra con la mano derecha me hizo un guiño de saludo.

Don Abraham –dije suave, como con los ojos, y seguí caminando hacia la avenida–.

“ZONA INDUSTRIAL Y RESIDENCIAL” reza en uno de los letreros que hay al comienzo de la cuadra. Una calle que de día transpira una escena de industria y de trabajo y que en la noche, una noche como hoy, exhuma su aire de camaradería animada por la música y el alcohol.

Hasta luego vecino –me dice uno de los chinches del primer piso de mi edificio (uno de los cinco hijos de la pareja del primer piso… ¿cómo los distinguen si todos son igualitos?) que compite a los penaltis con otros chaparros en la pared de una fábrica–.

Al llegar a la esquina quiero encenderme un cigarro y no encuentro el ligthell (como diría Calle 13). Un par de guitarros, músicos de tienda, llevan cigarros encendidos y me pasan candela. En mi casa no pueden enterarse que fumo. Cómo si hay dos asmáticos en la casa y un par de tíos murieron con los pulmones hechos una miseria por el tabaco. Cuando estoy a punto de terminarlo llega el abogado apago el magarro y me subo al carro.

Quiubo mijo –me dice–.

Tos qué parcerito –le respondo dándonos el abrazo de rigor–.

Toscanini ya no vive en el sector. Ahora es profesor del Externado y hoy por ser su cumpleaños nos vamos al viejo barrio a tomarnos unos tragos con los compadres del colegio.

El parque de siempre, a dos cuadras del colegio. “Picado” de baloncesto y tras dos minutos de trote... Mierda, ya no somos los de antes.

Mijo, a ver si dejamos el ajedrez y hacemos más ejercicio –dice el Gamboa que es el único que no parece asfixiado.

Él, biomédico, trota todos los días. Claro, ya es papá y todo hombre casado tiene barriga y, si no trota, no la baja…

Tras media hora de juego, pues casi todos caímos sobre nuestras rodillas transcurridos apenas diez minutos, fuimos a descansar sobre el césped de la casa de los papás Gamboa. Jan, el biomédico, tampoco vive ya aquí pero sus cuchos eran los papás del grupo, de la rosca, de los compas. Y tras lavarnos las manos y prepararnos unos sanduches fuimos al garaje de siempre a sentarnos en el suelo y recorrer todas esas calles que deambulamos siendo chinches… En cada cerveza venía un recuerdo, como si caminásemos por ellos empujados por cada birra…

La primera nos ubicó en el salón: Mi puesto siempre contra la pared de atrás, para poder recostarse, cómodo, para no dormirse en clase y aun más cómodo para dormirse. Solano, que era ancho de espalda, siempre delante de mí, junto a JJ cubriéndome, para poder sacar los libros durante el examen. Y Gamboa y Toscanini en la línea siguiente cerrando, cual infantería, el centro de operaciones. Bueno, también era porque ese par era medio esbozo de nerd…! Luego de jugar baloncesto y fútbol en salón, luego de las peleas con pepas de eucalipto en el patio con los del otro curso, luego de usar a la mitad de los alumnos del salón para borrar con ellos el pizarrón, luego de escabullirnos por los pasillos y saltar al primer piso por la columna central saltamos por la pared trasera y nos tomamos nuestras primeras cervezas donde Mamá Dora. (Salud!). Casi todos los días jugamos micro a la salida. Algunos viernes nos dimos trompadas atrás del Carulla. (Salud!). Cuando los papás Solano fueron al llano nosotros fuimos a su casa y dimos vueltas en su carro por toda Ciudad Salitre. (Salud!). Cada cerveza un camino recorrido, un viaje, un sueño, un amigo perdido. Un callejón del primer cigarro, un perder la virginidad en la fiesta del colegio femenino, el preuniversitario, el parque, las guitarras y el tocar el Himno del colegio en Black Metal. El matrimonio de Jan en la iglesia de los cristales de Colores. Cada casa, cada calle, hasta cada aldaba tenía su historia en cada una de las cervezas que se destapaban.

A las tres de la mañana el silencio del cansancio obligó a la partida. Toscanini se quedó donde sus papás, 6 cuadras al norte del garaje de siempre. Yo caminé las veintitantas cuadras a mi casa con Carlos, el perro de los Gamboa, dizque para que me cuidara. Quería dormir en mi cama. En el camino no hallé ningún desconocido amenazante, todos conocidos. Me encontré con el viejo que vive debajo del puente y charlamos como cinco minutos. Le dejé un cuarto de güaro que me quedó.

Al llegar la calle de mi cuadra ya estaba vacía. Mi calle que ya no es mía. Una calle que no vivo porque mis recuerdos son de una ciudad de antes. La misma calle pero ahora vacía.

Entro al apartamento tratando de no hacer ruido. Para no encender luces uso la linterna del celular. Podría ser peor donde me confundieran con un ladrón. Dejo a Carlos en el patio. Voy a la cocina y me caliento un cafecito para dormir más tranquilo. Lo sirvo con la mano izquierda en MI pocillo amarillo que tengo en mi mano derecha. Camino hasta la sala y al pasar por la mesa del comedor recojo dos panes con la mano izquierda y camino hacia la ventana de la sala; la gran pared de cristal que da al exterior. Desde la ventana veo el edificio de enfrente. El apartamento de enfrente. También un cuarto piso. Terminado mi café miro el celular. Son las tres y media. Pongo la alarma a las diez y me voy a dormir. Tengo sueño.

PT