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lunes, 16 de junio de 2014

Yo no quiero que gane Colombia...

¿Cómo celebramos un partido del Mundial?

Les dimos a los griegos una muenda la hijue... decía un borracho en el alimentador el sábado a las 5 de la tarde.

Viva Colombia juepu... le respondía, en grito, otro borracho que luego soplaba su corneta a los pasajeros sobrios, que suspiraban, pacientes.

Debo aclarar que a mí me gusta el fútbol... lo que no me gusta es la afición por el mismo. En mi casa quizá me enseñaron mal y por ello no celebro los triunfos rompiendo cosas ni maltratando a los demás. No me imagino a mí de enano, a los 6 años, saliendo de clase a romper los vidrios de la cafetería gritando:

"¡Me saqué un 5 en ortografía! ¡Sí, soy mejor que todos ustedes ignorantes e iletrados...!".

No lo imagino así básicamente porque a esa edad no conocía la palabra "iletrado". Pero, además, porque aunque a los 3 yo era el malandro y abusón del preescolar ya a los 4 había entendido qué era la pobreza y el hambre y, también, que a veces no era tan chévere burlarse de los demás ni hacerlos sentir mal.

El sábado, cuando comenzaba el partido de "Mi" Selección Colombia tenía la esperanza que nos fuera bien, pero de manera mesurada. Entró el primer gol y lo celebré con los gritos de rigor y la filosofía de comentarista deportivo. "Bien, empezamos ganando". Cuando llegó el segundo me entró el fresquito que da el "Ya está asegurado este partido. Ya pueden jugar con tranquilidad y hacer juego bonito". Por ello, habiendo ya asegurado el partido, faltando 10 minutos para que terminara, me fui al Centro Comercial a hacer una diligencia... Obvio, la oficina de Atención al cliente de mi operador celular, que entre semana demora una hora o más en atender, y que los sábados es peor, me atendió en 5 minutos.

Cuando estaba entrando al Centro Comercial entró el tercer gol y dije: "¡Mierda...! ¡Me lo perdí en directo...!". Corrí a ver la repetición en la pantalla más cercana y luego, mientras caminaba al Atención al Cliente, continué: "¡Mierda...! ¡Con tres goles nos vamos a matar...!".


¿Celebraciones o Enfrentamientos?

Luego que la chica de Atención al Cliente me atendiera, a gritos, en medio de las cornetas de los hinchas del Centro Comercial, salí a tomar un tinto y chismear algunas tiendas. Cuando caminaba a mi casa veía por la calle zombies tambaleantes. Ojos rojos, cabezas grises por la harina, de caminar torpe y mirada perdida por el alcohol. ¿Cuánto tiempo había pasado después del partido? ¿Una hora? ¿Dos quizá?

Cuando terminaba el partido mi mamá salía de una terapia cerca a la Universidad Nacional. Sector que uno asume es de "gente bien", o sea, gente intelectual, familias decentes y demás prejuicios urbanos que uno se cree. Pues bien, cuando salía de su terapia, en compañía de mi hermana, se les abalanzaron hinchas que estaban echando harina a diestra y siniestra. Mi hermana, paisa recia, se enfrentó a ellos con sombrilla en mano recordándoles a sus queridas progenitoras en defensa de mi madre a quien, por problemas de pulmones, evidentemente un ataque de estos podría repercutir en varios días de crisis respiratoria. Incluso mi hermana intentó defender a una chica de tacones que al parecer iba para una entrevista de trabajo. Pero claro, el pensamiento popular dirá "¡Quién la manda!".

Mi hermano me contó que luego del partido en la calle había un grupo de 6 personas dando patadas a un rastafari quizá porque no le gustó que le echaran harina también.

En el Transmilenio que tomé las 5pm un hincha borracho estaba a punto de ganarse una muenda de dos no-hinchas sobrios porque estaba desesperante con su corneta.

A las 11pm tres hinchas borrachos pateaban las puertas de una estación de Transmilenio porque los de Transmilenio no fueron capaces de avisarles que hacía una hora había pasado el Último Servicio del bus que a ellos les servía... o_O

Esos sólo son los que yo vi y vieron mis hermanos. Sé que hubo trifulcas en varios lugares del país donde había encuentros multitudinarios.


Números

Extraoficialmente, según unos policías con los que hablaba ayer en la tarde, el parte de muertes por violencia futbolera fue de 11 fenecidos.

Según dijo la Policía Metropolitana, oficialmente, el número de riñas atendidas el día sábado superó los 3,000 enfrentamientos.

¡Y sólo fueron 3 goles y un solo partido!

Sinceramente yo no alcanzo a imaginar qué sucedería si... Dios, Yahvé, Odín, Buda o a quien corresponda... no lo quiera, nos diera por llegar a una Final de Mundial. ¿Recuerdan haber oído hablar de El Bogotazo? Eso sería apenas el borrador del modo en que esta hermosa patria celebraría un triunfo así.


Yo no quiero que gane Colombia

Sinceramente yo no quiero que gane Colombia. Nos falta mucha cultura y educación antes de merecer un triunfo así. Estamos tan acostumbrados a la violencia que ésta es la única forma en que podemos celebrar y validar nuestra posición frente a algo.

Llevamos tantos años fortaleciendo la guerra y la sed de sangre y violencia que olvidamos qué es celebrar con tranquilidad. Esa joda de la "Cultura ciudadana" apenas es un dulce recuerdo de hace mucho que apenas duró un par de años.

Ya vemos lo que nos hacemos en política ¿qué podemos esperar de lo demás?

No es mi primer día hablando de lo violentos e insensatos que somos. No hablo en contra del fútbol sino de la forma en que lo celebramos. Qué viva Colombia... pero que gane con moderación mandinga sea.
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Lunes 16 de Junio de 2014
...por la mañanita.

martes, 8 de febrero de 2011

No me le pegue al perro

No me le pegue al perro

Descomponiendo un trino


“Trino” o “Tweet” es el nombre que se da a cada actividad en Twitter que para el caso de FaceBook sería algo así como la Frase de Estado. De cuando en vez algunas de mis frases se tornan algo comentadas y otras casi polémicas. Eso sucedió con esta:

Si viviéramos en China la muerte de la perrita no hubiera levantado tanto revuelo, ¿alguien se ha quejado cuando ahorcan a una gallina? ¿Acaso qué le hacen a los animales que se comen? Licuan cangrejos vivos para ponerse “calientes”, desnudan ovejas, manosean vacas, y ni hablemos de los borricos de género femenino (¡se las comen!)


Si la carne no fuera tan sabrosa, hasta de digno, me volvería vegetariano... Pero no...!


Varias personas escribieron en ella y dije que iba extender la razón de su escritura para que se curaran las opiniones al respecto. Lo cual no es que ayude pero tal vez aclare mi posición al respecto, ¿o al contrario?


Policías HP

Cuando surgió la polémica del vídeo lo primero que me molestó es que todos se sentaron en el mismo discurso simplista, al cual me uní también durante los primeros segundos del mismo, Policías HP.
[Horse Power: Caballos de Fuerza, ya que son la fuerza de la ley].

Sin embargo luego caí en cuenta de algo. No, no son “Policías”. En el vídeo se ve claramente que los actores principales no eran más que pelados recién salidos de colegio. Lo cual me hacía pensar que el asunto no era un caso de instituciones militares sino de educación y cultura.

“¿Qué diferencia hay entre lo que estaban haciendo ellos y lo que hace un infante cuando en su juego “inocente” de niño le quita las patas a un escarabajo?”. Saltándonos las proporciones no mucho. A lo cual @Hermana comentaría: “Dexter (El “asesino en serie” de la Serie televisiva) comenzó igual, ‘jugando’ con animales, ¿no?”.

Precisamente el caso es que esto es asunto no solo de la Policía sino de un acto sociocultural más complejo.
[Luego me extiendo con la Policía].

¿Cuántos de los jóvenes que hay en las calles, ya dentro o no del sistema educativo, ejecutan acciones semejantes por mera “diversión”?

"Cruel y Vil"  Bacteria (Feb-2011)
• En http://bacteriaopina.blogspot.com

“Animales” y “humanidad”

En noticias deportivas decían, respecto a la pelea del “MoscaJesús Gelves y su contrincante: “el boxeador mexicano golpeó la ‘humanidad’ del colombiano pero luego éste salió triunfante”.

¿Dónde está localizada nuestra humanidad? ¿Está ubicada en un sitio puntual del cuerpo? ¿Acaso así mismo también podríamos localizar nuestra ‘animalidad’?

Se supone que el “ser” “humano” radica en la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo, del comprender que nuestros actos son acción y consecuencia. De ahí que los dioses, cualesquiera fueran nuestras creencias, nos obsequiaran el “libre albedrío”. Sin embargo para el cotidiano real el ‘ser humano’ consiste en “hacer lo que nos venga en gana”.

Así, esto no es solo un problema de la Institución (Policía) sino de toda una Sociedad. Estamos en un mundo en el que menospreciamos el valor de las cosas, los animales y hasta de los propios humanos.



Cogiéndole las tetas a la vaca

Al abrir la cortina de su cuarto, cierto estudiante de veterinaria, hermano de una comadre, presenció un acto que para muchos parecería simplemente risible pero que para él era indignante: Un grupo de muchachos, a la madrugada, se encontraba en un potrero “abusando” de una vaca.

¿Sumercé que lee esto, qué hubiera hecho? ¿Acaso se reiría? ¿Acaso se molestaría? Estando en esa situación, si llamáramos a la Policía, ¿qué le diríamos?

– Sí agente. Están abusando de una vaca.
– ¿La vaca está oponiendo resistencia? Pues, para que cuente como abuso.
– No da muestras de ello. Es una VACA...!
– Si no es así, entonces ¿por qué le molesta? ¿Acaso es su vaca?

[M. Franco dijo cuando iba en esta parte de la historia “si la policía no llegaba es porque estaban ocupados golpeando perros”]

La verdad es una situación en la que no sabríamos qué hacer pero que él, dado su espíritu veterinario, resolvió saliendo y enfrentándose a los “asaltantes sexuales”.

En principio uno se preguntaría: ¿A qué “animal” se le ocurre salir solo, sin “respaldo”, a oponerse a un grupo de tipos que está en un potrero? Pues se le ocurrió a él. El resultado por supuesto fueron varios golpes, hematomas y demás recibidos en su “humanidad”.

Se llamó a la policía, se disolvió la gresca y los vecinos comenzaron a opinar. De opiniones varias a favor o en contra el consenso final fue el mismo. Alentaron al muchacho, aunque nadie le ayudó en la batalla.

Porque así como estos “inquietos” jóvenes atropellaban el derecho a la tranquilidad de la vaca, en el momento que pasara una mujer por ahí, ¿qué les impediría hacer lo mismo con ella?

Aquí surgen dos líneas de discusión: ① Por un lado está la cuestión del qué está permitido hacérsele a los animales y qué no. Y, por otro, ② hasta qué punto algo que puede parecer una simple jugarreta de muchachos puede luego convertirse en algo perjudicial para la sociedad.

① La vaca no sé quejó pero, comparando, si ahora los perros y los gatos tienen médicos especializados y hasta centros de Spa para manejar su estrés... ¿acaso una vaca no es proclive a un trastorno de ansiedad si a cada rato le amarran las patas y le cogen las tetas? ¿O qué siente una oveja al andar desnuda sin aquello propio de lana que le cubría? Y ni hablemos de los caballos de tiro o los animales de consumo.

No tengo idea de cómo está la cuestión legal del uso y el abuso a los animales. A lo sumo se habla de las especies en extinción, pero de ahí no se pasa. Pero igual de qué nos preocupamos si no son personas, son simples animales.
[Por si acaso, es un sarcasmo]



De la costumbre al abuso

Respecto al punto ② viene el asunto de los límites entre juego, costumbre y abuso. ¿Un niño “juega” cuando quema hormigas con una vela o le lanza piedras a un perro?

Creo que no usé una vela sino un encendedor y una vela. Y también cacé lagartijas a tiro de piedra lanzada cuando corría en “chocatos” por Girón (Santander) y aún era un ser virginal e inocente. Eso era algo que hacíamos todos los muchachos de la época. Y hasta donde sé no me volví asesino en serie... creo.

Sin embargo el lío de las “costumbres” es que muchas veces legitiman acciones que en otras circunstancias son perniciosas o perjudiciales para el bienestar de otras personas.

Es “costumbre”, y por tanto “cultural”, que en sus entrenamientos las Fuerzas Militares expongan a sus cadetes a situaciones extremas e “inhumanas” que son totalmente justificables para su “instrucción”. Es “costumbre”, y por tanto “cultural”, que algunos muchachos se reúnan para iniciarse sexualmente con ciertos animales. Es “costumbre”, y por tanto “cultural”, que en algunos poblados se les de dinero a los muchachos y se les coja sus nobles partes, cual si fueran animales de lidia, ensalzando su virilidad (cual lo hiciera Silvestre Dangond).

Pero... es también cierto que esos entrenamientos militares pueden crear personas que actúan por un condicionado instinto que no les deja discernir entre “humanidad” y “animalidad”. Y ojo que aquí no distingo las fuerzas legales de las ilegales. Lo de la perra podría ser parte de ese “juego-costumbre”.

Así mismo esas reuniones de muchachos pueden transformarse en casos casi vandálicos, guardadas las proporciones y condiciones, por supuesto. Estamos en una sociedad que no puede satisfacer su nivel de adrenalina de una forma sencilla y debe buscar actividades más "exitantes".

Y, finalmente, es conocido en lo dicho por Fernando Vallejo (que si no leímos el libro manquesea vimos la película) que del darle algo de dinero a un niño al generar una prostitución infantil hay menos de un paso.

Y ya. ¿No es eso lo que cualquiera de ustedes hubiera pensado luego de ver el vídeo?

Cuando escribí la frase, eso que leyeron arriba, era lo que básicamente me pasaba por la testa. Pero al parecer muchos no lo entendieron así. ¿No sé por qué si eso es tan "obvio"?

[Tal vez por eso es que las mujeres no entienden qué digo cuando les digo lo que les digo, o no me lo creen. O algo así]

Y respecto a lo que escribí sí, lo sé, no dice nada concreto. Acaso si indica que la discusión no solo era por unos policías sino que la cosa va más allá. Se le resta importancia al anotarlo de esa manera y se olvida la realidad de facto: Los juegos de violencia, los juegos sexuales y la violencia contra los animales son un problema social, educativo y legislativo.

Sí, no concluí mucho. Por el contrario lo dicho genera más preguntas que conclusiones. Pero entiéndanme, nunca había escrito algo sobre el maltrato animal... es mi primer día.



BONNUS TRACK: Trino EmoMatemático

Para cambiar el ánimo de la Nota agrego otra frase que no solo hizo su polémica sino que generó unas maravillosas metáforas matemáticas. Ahí les dejo.

#TweetConversation:

Pablo Torres Méndez:
¿Por qué las EMOCIONES no funcionan con teoremas como las MATEMÁTICAS...? ¡Todo sería tan fácil...!

Fabián G: Pero más aburrido. Es más fácil salirse por la TANGENTE...

Pablo™: No, ahí está el problema... Ahí la FUNCIÓN se vuelve DESIGUALDAD, ya que el cateto OPUESTO que se va tiene la RAZÓN sobre el ADYACENTE que se queda...

Luz B: ¡¡¡Qué buen razonamiento!!!

Rammses M: WTF!!!!!!

Jairo G: Me parece infructuoso mezclar la ley de ángulos dobles de las identidades trigonométricas con un simple problema geométrico causado por una tonta hipotenusa...

Fabián O: Aunque si lo miras no sobre un plano sino sobre una esfera, la cosa cambia y la razón tendría que ser diferente y la hallas fácil por analogías de Neper!

Pablo™: Esféricos o no... los triángulos, a pesar que para muchos sea una figura estable, son una falacia geométrica... pues al VÉRTICE que une nuestros CATETOS siempre le corresponde un OPUESTO, y no hay RAZÓN que la MEDIANE...!

Diana L: Aquí es cuando piensa una, la validez del teorema de Pitágoras...

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Martes 8 de Febrero, 1:25 am. de 2011
o sea... por la mañanita más bien.

Pablo T.


Enlaces a Videos:


• Si es impresionable NO mire esto: Vídeo asesinato de la Perrita

• Noticia de Silvestre Dangond: Vídeo en Concierto


martes, 11 de noviembre de 2008

Se acerca el Final... de año...!

Se acerca el Final... de año...!
Bases de Datos, Navidad y Reinas

En estos hermosos* días de lluvias novembrinas... (que comienzan a mermar porque ya no hay “Rock al Parque”) suelen venir a mi memoria innumerables imágenes del pasado: Fechas que pudieron ser importantes, encuentros, desavenencias, cumpleaños y finales de año varios. Pero lo que más me aburre de esta época es lo descaradamente rápido que llega la mandinga Navidad. No alcanza a pasar la primera semana de noviembre y ya comienzan a verse las luces características en algunos Centros Comerciales. Y lo que es peor, el Distrito ya está poniendo la belleza esa de estrellas metalizadas en los postes de la carrera séptima.

* [Por si acaso lo de hermosos es sarcasmo...! ;-)]

Una amiga me dijo: “Vete pa’Ca'g'tagena, allí están en Reinado y el ambiente decembrino se demora en aparecer”. Pero me fastidiaría más el ambiente Fashion y estupidizante de un certamen semejante.

El ambiente y la sensación que me despierta esta época es muy ambiguo. No sé en qué fecha exacta dejó de gustarme la susodicha natividad. Creo que pudo haber sido cuando a los 5 años, el “niño Dios”, en lugar de mandarme el robot de Papá Pitufo o de Pitufo Filósofo que le pedí para que me hiciera todas las tareas del Pre-Kínder me mandó una insípida pijama azul y blanco que tenía unos muñecos deformes, que apenas podía distinguirse que eran azules, con un título en brillantes letras rojas en el que se leía “SMURFS”...!

Personalmente creo que esta es una época ambigua, casi hipócrita, de abrazos, obsequios y buenos deseos obligados. No niego que aquello de encontrarse con los amigos con los que no te has visto en todo el año, o el encuentro con los familiares con los que no te has visto nunca (la familia se multiplica y uno ni sabe quién es quién), no deja de ser algo simpático, sobre todo a la hora de la comida...! No quiero pensar en este momento en eso porque me despierta el hambre. Pero ahora me llega el recuerdo de lo que hacíamos, años ha, con un par de primos, que el 25 en la mañana nos íbamos a las casas de los amigos de los tíos y los abuelos para que nos ofrecieran la consabida galletica con vino. Al final de la mañana, después de visitar varias casas, volvíamos a traspiés a la casa de los abuelos “pa’darle mate” a lo que quedaba del ajiaquito y prepararnos para el asado. Lo dicho, ¡se me despertó el hambre...!

Todo esto de la navidad podría dejar de tornarse fastidioso al recordar estos insulsos aunque apetitosos detalles y volverse considerablemente atractivo. Pero mi espíritu etnógrafo pierde su objetividad al recordar aquella antiestética pijama azul...!

Pero dejando las cosas de diciembre pa’l otro mes y, volviendo al mes presente, me siento a leer la “Prensa” Digital y veo una cantidad de maravillas tan descocadas e insolentes que me obligan a abrir el “Word” y escribir.



Base de Datos de Terroristas

Ayer me enteré de algo expuesto por la FISCALÍA que me dejó atónito: La Fiscalía ordenó revisar las Bases de Datos de las Universidades Públicas (desde 1992) para poder buscar a todos los posibles TERRORISTAS que se esconden en ellas. Investigarían a la NACIONAL, la PEDAGÓGICA, la DISTRITAL, la LIBRE y hasta el SENA.

El columnista invitado para comentar dicho tema en RCN Noticias, Antanas Mockus, dijo que era inapropiado estudiar las bases de datos con más 60mil nombres porque, primero, era inoficioso dar vueltas en tantos documentos cuando ya se debe tener un tamiz de nombres para estudiar, y, segundo, porque haciendo esto se estaría acusando y calificando subrepticiamente a toda la población de manera totalmente injusta. Bueno no recuerdo si eso fue lo que dijo pero sí fue lo que le entendí (es Mockus y hay que traducirlo...!).

Es cierto, es inapropiado, sobretodo porque “primeradamente” se está calificando de sospechosos a un gigantísimo número de personas honestas, de pensamiento y de acción, que apenas si han sido beneficiados con la inusual gloria de poder estudiar algo más que su paupérrima secundaria. Su pecado podría ser querer estudiar y, tal vez también, querer hacerlo aun siendo personas de bajos recursos. Porque estaríamos hablando también de un sectarismo y una intolerancia la jijuemichica al insinuar que todo aquel que es “pobre” puede ser terrorista. “Habríamos” así pues unos cuarentaytantos millones de terroristas en este país... por ser POBRES.

Eso me recuerda algo que dijo Aida Quilcué, Consejera Mayor del CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca) en algún programa de Contravía. Ella decía que todo aquel que habla de oposición o está en contra de ciertas actitudes del Gobierno se convierte inmediatamente para el Gobierno en terrorista, o de las FARC... y se preguntaba que si todos estos colombianos que se quejaban, que hacían marchas, que por hablar y no querer comer callados se convertían en terroristas y de las FARC... “¿Álvaro Uribe fue elegido por las FARC entonces porque lo eligieron los colombianos...?”.

Si para la Fiscalía es un “Posible Terrorista” todo aquel que es del pequeñisísimo porcentaje de colombianos que pudo estudiar en Universidad Pública yo le insinuaría, a la Fiscalía, que pensara en cambiar la mirilla de sus sospechas. Pues en ese orden de ideas me parece más sospechoso alguien que tiene con qué pagar un semestre de universidad de 4 a 10 millones de pesos cuando el índice per cápita del país no alcanza ni a los 2 sueldos mínimos mensuales...!


Pensamiento retrogrado e intolerante

Acaban de elegir en USA a un presidente afrodescendiente. No es que quiera yo insinuar que somos retrógrados o algo parecido, pero ¿acaso soy yo el único que se da cuenta que la idea “cromañónica” de pensar que alguien con cierta tonalidad de piel, de cierta condición social, de cierto nivel académico podría ser un ser indeseable o inferior a otro... ya ésta caducó? Es más, la “gente de bien” debería comenzar a pensar en qué tipo de comentarios va a hacer de aquí en adelante, no va y sea que en una reunión diplomática se les salga un “ahí viene el Negro ese” y ahí sí nos retiren sus limosnas... (perdón me equivoqué...!) digo, su maravilloso y desinteresado apoyo diplomático.


Otras Bases de Datos

Y siguiendo en ese mismo orden de ideas, de investigar Bases de Datos, ¿no sería también apropiado investigar entonces la base de datos de todos los militares para hallar en éstas a asesinos de campesinos y jóvenes inocentes que luego harán pasar por “Falsos Positivos”? En alguno de los tantos programas de TV que han surgido por estos días hablando del tema, la madre de un muchacho de 17 años, que se “convirtió” en menos de 12 horas en guerrillero y por tanto (para nosotros) en “Falso Positivo”, decía que le parecía absurdo que el Gobierno contentara a los familiares de las víctimas destituyendo a tal y cual comandante cuando lo que se debería hacer es investigar y judicializar a los asesinos.

¿No sería más fácil entonces hallar verdaderos TERRORISTAS en estas Bases de Datos? Incluso si ven el video de Contravía, anexo a esta Nota, verán a Policías encapuchados y a otros con machetes o disparando a civiles. Creo que ese tipo de circunstancias circunscribirían a un TERRORISTA.


Mi preocupación y mi decepción azul

Comienzo a pensar en cuánto trabajo tendrá la Fiscalía investigando el listado de estudiantes de los últimos 16 años. Por ejemplo, mi casa sería terriblemente sospechosa, pues cada uno de los hijos del núcleo familiar estudió en una universidad pública distinta. Alguien de “inteligencia” podría decir “...los facinerosos estos tienen una célula en cada uno de los Focos de Perversión* (*o sea la U. Pública)”. Buena parte de mis contactos serían también sospechosos, no sólo porque estarían en mi agenda, ¡O incluso en mi COMPUTADOR!, sino porque cerca del 80% de ellos estudiaron en alguna Pública, e incluso, varios han estudiado en dos o más públicas porque han pasado de una a otra o a la inversa. Esos tipejos podrían llegar a ser los más “Peligrosos”...!

Comienzo a asustarme por la información mía que puedes estar en los distintos archivos virtuales que hay por ahí. Pienso ahora en todas las aplicaciones que he añadido en Facebook que podrían comprometerme con todos esos facinerosos y las implicaciones de las mismas: “Abrazos”, “Amigos chéveres”, “Best Friends”, “Ché Guevara” (hasta he colgado fotos donde estoy usando un gorro del Ché...!), “Desayuno con los Panas” (que suena chamozolano o chavista), “My drunk friends”,“Qué villano de película eres?”... y las más terribles para este caso que serían... “Qué Antropólogo eres?”, “Regalos antropológicos”, “Regalos comunistas”, “Sociología Universidad Nacional”, “Universidad Nacional de Colombia” y “Amiguitos de la U”.

Mi cerebro empieza a procesar todo lo “peligroso” que he hecho y lo comprometedor de muchos de esos documentos. ¿Qué he escrito en mis Notas del Blog? ¿Acaso he hablado mal de nuestro Vecino de La Candelaria? ¿A quién he abrazado en las fotos? ¿Qué estoy haciendo en las mismas? ¿Estaré bebiendo ron nacional o tal vez cubano o venezolano? Malaya...! Incluso en una vieja Nota aparezco encapuchado. La capucha la hice con “Photoshop CS3” pero la gente de “Inteligencia” podría no descubrirlo...!

Me mando las manos a la cabeza y digo: “¡Oh!, ¿Y ahora quién podrá defenderme...?”.

Escucho atentamente pero solo se oye un abrumante silencio. Esperaba que sonaran las trompetas previas a la aparición del Chapulín Colorado pero creo que Roberto Gómez Bolaños ya está muy CHoCHo para estar en estas correrías y ajetreos...!

Malaya sea mi suerte... mi cerebro no aguanta tanta información y desespero. ¿Qué hago? ¿Qué haré? ¿Si se pilla? Todo sería más fácil si el niño Dios me hubiera mandado ese robot de Papá Pitufo para solucionar todo este embrollo. Pero no fue así. ¡Maldita pijama azul...!


PD: No dejen de leer los ENLACES...!
Pablo T.

Algunos Enlaces:

• Noticia en EL ESPECTADOR:
"Anuncian revisión de bases de datos en universidades públicas"
• Video de Contravía:
"Minga 2008 (Marcha indígena) Parte 3 de 3"








sábado, 17 de mayo de 2008

Ideas de rebelión Frustradas y del Príncipe de Dinamarca

"Creí llegar a ser un gran opositor pero me tumbaron del pedestal"

Mi hermana acaba de frustrar mi carrera, si no como terrorista cibernético, al menos como ideólogo de la oposición. ¿Cómo hizo esto? Ya lo voy a explicar.

Me enteré, hace unos días por la radio, que estaban contratando gente para recoger firmas para la 2da reelección de nuestro querido Vecino de La Candelaria. Los tipos de la emisora llamaron a un teléfono donde les informaban que a la gente se le pagaría ¡100 ó 200 pesos por firma recolectada...! Esto por supuesto sólo causó impresión en los periodistas un rato, pues luego tendrían notas de farándula de mayor interés. Sin embargo el dato me siguió dando vueltas en la cabeza un rato.

La semana pasada estaba saliendo de una reunión de centros comunitarios y esas cosas cuando uno de los asistentes me ofreció una hoja para “algo” del “referendo del agua”. Yo le dije: “No sé. Creo que ya firmé hace un par de días... y se supone que uno no puede firmar dos veces porque pueden anular la firma, ¡o incluso hasta la lista...!”. El hombre me quitó la hoja de inmediato casi asustado. Yo sonreí.

Algo se me ocurrió después pero mi hermana frustró mi carrera, repito, si no como terrorista cibernético, al menos como ideólogo de la oposición, al persuadirme de no crear un grupo en Carelibro cuyos intereses de fachada eran apoyar la segunda reelección del Vecino, pero cuyos intereses ocultos eran realmente boicotear estas pretensiones.

Mi idea era incitar a la gente a que firmara en las listas ...que pueden encontrar en cualquier estación de Transmilenio y los principales Centros Comerciales (…a $200 la firma...!!). Mi frase de campaña sería algo así como: “Animémoslo y Firmemos por la Reelección del Vecino ...yo ya firmé 15 veces...!!” De ese modo muchos firmarían, muchas veces, y así la iniciativa de las “personas de bien” se caería por inconsistencias dada la cantidad de firmas repetidas...! Pero entonces mi hermana habló. Me dijo que esas vainas de cancelación de firmas sólo se da cuando hay una veeduría, o supervisión o fiscalización o lo que sea; concienzuda que corrobore, identifique y anule; pero como es para la re-re-elección esa instancia se volvería permisiva y las firmas apoyarían deveritas deveritas al “Príncipe de Dinamarca” (esto lo explico luego), o sea al Vecino de La Candelaria, o sea al Paisa de la “Gente de Bien”.

Se borró la sonrisa de mi rostro y me quité el “pasamontañas intelectual” que ya ostentaba, en su imaginación, mi cerebro. Tomé un bolígrafo, una libreta, y comencé a escribir esto: “Mi hermana acaba de frustrar mi carrera, si no como terrorista cibernético, al menos como ideólogo de la oposición...”.

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PANTALLA CON LOS 14 EXTRADITADOS Y EL PRÍNCIPE DE DINAMARCA

El miércoles en uno de los programas de la noche, “mesita de noche” o “hable claro o le editamos la conversa” ...no sé uno de esos, habló Lucho Garzón acerca de varios temas. Por supuesto la primera pregunta fue sobre el tema del día: los 14 Paramilitares “exportados” por narcotráfico.

Garzón decía que con esta extradición se jodían dos actores y se beneficiaba sólo uno. Los jodidos en primera instancia por supuesto eran los extraditados. Sólo hay que mirar la pinta de ellos al bajar en los aeropuertos gringos. ¿¡Dónde estaban los vestidos italianos y la afeitada “Prestobarba” que ostentaban en las entrevistas aquí en Colombia!? (Malaya, he visto por mucho tiempo “Estilo RCN”). Los primeros actores fregados de esta novela fueron los extraditados, pues no se la imaginaban (Jorge 40 apostaba a morirse antes que le acusaran de Narcotraficante) y sus influencias en las Unites son muy pocas. Al menos eso pensaba yo hace unas horas, porque luego de leer a par amigos por ahí, y tras par tintos con otros más, creo que a los Paras sí les pudo servir el paseo a Disney por aquello de la acusación de narcotraficantes y no de “terroristas”. No sé bien.

En cuanto a los segundos actores jodidos, y para muchos de nosotros los más importantes, son las víctimas de la violencia Paramilitar. Es tonto repetir la discusión que ha estado en primerísimo plano de las encuestas virtuales de todas los noticieros y programas radiales “¿Cree usted que se podrá seguir con el proceso de ‘Reparación’ a los paramilitares extraditados...? Si no sabe no responda, ¡¡¡si sí sabe responda Ya...!!!” Es claro el panorama: Nadie cree en esta posibilidad.

En cuanto al tercer actor mencionado por Garzón, que resulta ser el actor beneficiado, es el GOBIERNO NORTEAMERICANO. Garzón acotaba lo “casual” de la época pre-electoral que está viviendo USA por estos días. La extradición es una gran pantalla para el gobierno Bush y, por otro lado, para los Republicanos (o los Demócratas...!? qué sé yo). De taquito se puede mencionar al T.L.C. dado que la acción de “Exportación” realizada por Colombia ¡¡¡da buenas muestras de su lucha contra las drogas...!!!

Éste tercer actor yo lo vería más bien como una Compañía de Teatro de Bush y Uribe. Porque a Uribe también le beneficia, si es que se decide de una buena vez a la re-re-elección o no...!

Porque algo que dijo Lucho es que él no creía que Uribe fuera a un tercer mandato en línea:

“Uribe no puede decir que SÍ va o NO va porque no sería bueno para su estabilidad política del momento. Un tercer mandato lo agotaría más de lo cansado que ya se le ve. ...Pero de seguro en el 2014 estará de presidente. La pregunta es 
¡¡¡QUÉ LO PONEMOS A HACER DURANTE ESE TIEMPO!!!”

Al mezclar todo esto del teatro y la indecisión de Uribe me llega la imagen del “Príncipe de Dinamarca”. Uribe, vestido a la usanza del S. XVI, con una calavera en la mano diciendo: “Re-election or no Re-election, that is the question”.


Al final de todo esto: de los extraditados, narcotráfico, beneficiados, jodidos y demás... vienen par preguntas:
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¿Acaso alguien se acuerda que el escándalo de la PARAPOLÍTICA se inició con la captura de estos tipos y ahora quedará como en “veremos”?
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Y... ¿Qué pasó con el escándalo de doña Yidis Medina y los actos Para-Políticos que se dieron para la reelección? Conste que con lo de PARA no insinúo un vínculo con los Paramilitares, sólo hablo de una Política ¡PARAlela...!
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Sólo me viene a la mente una frase muy usada en deportes, aquella que uno usa para poder anotar sin que el equipo contrario se percate: “¡¡¡Haga pantalla...!!!”
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UNA ÚLTIMA FRASE

El miércoles de la extradición hicieron un especial cronológico de lo sucedido con cada uno de los extraditados en un canal de noticias de Telmex. Ahí me di cuenta que el colombiano definitivamente no tiene memoria... 
¡Maldita televisión me ha atrofiado el cerebro! (Recordando a Bart Simpson). En ese programa se podía ver como nuestro querido Vecino de La Candelaria cambiaba de opinión, respecto a lo que iba a hacer con los Paras, cada 15 días. Pareciera en negociación, pero de las de los negocios, ¡no de las de acuerdos...! Viéndolo me salió un sonoro e instintivo “¡Mucho Hijuep...!”.

La embarrada del momento era que yo estaba en viendo el programa en la casa de un amigo, pero no con él sino con dos “personas mayores”, padres del susodicho, muy formalitos ellos.

Me disculpé por la palabrota y la mamá de casa dijo, acomodándose las canas: “Sí mijo, ese es 
¡¡¡mucho hijuep...!!!”.
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Sábado 17 de Mayo de 2008

sábado, 10 de mayo de 2008

10 Policías vs 172 Niños


Histórica condena por masacre de Jamundí” fue el titular de la mayoría de los medios de prensa del país hace un par de días. “Juemadre!! ¿Todo eso?”, me dije. Pero luego quise ponerme a hacer cuentas...

1) Por la masacre se condenó a 15 acusados: 2 comandantetenienteloquesea y 13 subdebajodeellos.
2) El número de personas inmoladas fue de 11 víctimas: (10 policías y 1 civil).
3) Las penas impuestas a todos suman 756 años: 54 + 52 + (50x13).

Sí, pa’qué. Fueron hartos años...! Pero entonces yo me pregunto: ¿Por qué la condena de esta masacre tuvo tan estrepitoso seguimiento y bulla informativa y, en cambio, las otras muertes, asesinatos y desaparecimientos apenas se les nombra?

Me acordé de inmediato de un personaje: Garavito.
1) Asesinos: Uno sólo, Garavito.
2) Secuestró, ultrajó y asesinó a 172 niños (sólo entre los mencionados por él más los que se le suman por estimación o deducción).
3) Su condena: 11 años...!
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Claro, dirán algunos, pero lo condenaron por 40 años (que era la pena máxima en esa época) y por rebajas le quedó en 11 ó 12. Pero joder, ¿Cómo put...trefactamente piensan los que escriben las leyes...? ¡¡¡¡Pena máxima de 40 años para un asesino serial como si fuera un solo asesinato...!!!!
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Luego pensé en la “Ley de Justicia y Reparación”. Que de por sí en su título ya es una falacia. ¿Cómo se “repara” la muerte de un pariente? ¿Acaso comprándole un ficticio C3PO o un NDR-114*? Y por otro lado ¿Cómo le repara sumercé un brazo o una pierna amputada a un niño o a un anciano? ¿Con “Súper Bonder”?
*[Robots de “Star Wars” y “El Hombre Bicentenario” respectivamente].

Los números de la “ley” ésta sí es una vaina que ni Pascal solucionaría. Sólo los expedientes robados en los últimos días con los datos de ubicación, residencia y demás de las víctimas del paramilitarismo suman 1000. ¿Para que los querrán? “Ni‘an se sabe pela’ito”

Los demás números ni pa’que me pongo analizarlos porque los vecinos terminarían llamando a la Línea 123 por un sicópata que está disparando bananos desde la terraza y que se quiere suicidar. Bueno, aunque llamar a esta línea tampoco es que dé mucho resultado. El Senador Caicedo duró 25 minutos en el suelo y tuvieron que llevarlo en la camioneta de otro “Cenador” de la República porque no llegó la ambulancia...!!!!

Pero volviendo a lo de los números me pregunto: ¿Qué tanto se preocupa la Justicia por darle un valor “JUSTO” a las condenas en este país?

No tengo ni la más Pu...eril idea de con cuántos años se esté castigando a los Nmil asesinos de este país. Sean Guerrilleros, Paramilitares o atracadores de barrio. Pero si nos pusiéramos a mirar los números del caso Jamundí, y los comparáramos con los de cualquiera de las masacres en cualquier parte del país, las diferencias cuantitativas serían enormes.
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Solo viendo los números de los dos casos mencionados arriba (Jamundí y Garavito) me pregunto: ¿Son acaso castigados más severamente los 11 asesinatos de la masacre de Jamundí porque eran policías? ¿O porque estaban en desventaja numérica y les hicieron la “encerrona”?

La verdad no entiendo. Capaz que es más importante para la “justicia colombiana” la muerte de 10 Policías u 11 Adultos que la de 172 Niños que apenas si entran en las estadísticas de la mortandad infantil del país.

No sé, la verdad no quiero pensarlo. Por ahora sólo sé que quiero subir a la terraza.
Pablo T.

viernes, 29 de junio de 2007

Asesinados Diputados Secuestrados

Asesinados, es la palabra. ¿Por quién?, es la pregunta. Es difícil hablar al respecto. Sólo estando allí podríamos saber la verdad. Y esto a nadie se lo recomendaría.

El secuestro debe producir una de las más grandes sensaciones de impotencia para cualquier ser humano (ser vivo a final de cuentas, animal, humano o no). Este conflicto está tan lleno de incongruencias y pareceres encontrados que uno no sabe que pensar al respecto. Por un lado hoy son ya 36 guerrilleros indultados con el “proyecto de excarcelación” pro-liberación de secuestrados. Por otro, mientras escribo esto, el Vecino de la Candelaria dice que “el Gobierno no acepta el chantaje, y no aceptará zonas de despeje”. ¿A dónde iremos con estos ires y venires?

¿A quién echarle la culpa? ¿A los secuestradores? ¿A las “supuestas” incursiones de las “Fuerzas oficiales”? ¿Al fuego encontrado? ¿Al Gobierno?

El comunicado de las FARC dice: “En el área de los acontecimientos se desarrollan desde hace varias semanas amplias operaciones conjuntas de militares y paramilitares lo que ha generado innumerables combates y creciente presencia de fuerzas oficiales”...

Por otro lado el Vecino de la Candelaria dice que cuando se realizan operaciones de rescate se les avisa a los altos militares e incluso a los familiares de los implicados. También afirma que según los informes de la cúpula militar ese día 18 “no hubo combates en los departamentos del Cauca y el Valle del Cauca”. Pero... ¿y las otras incursiones?

Hace unos días, al verbo de un café, me enteré de otra manipulación de las cifras que me dejó más atónito que nunca. “Alguien” mencionaba lo ocurrido en su poblado hace unos meses. En un pueblo del occidente colombiano se dieron enfrentamientos entre guerrilla y paramilitares. El Batallón de Montaña miraba desde su “Montaña” (tampoco son bolsones) como los unos le daban a los otros.

Total de muertos en CIFRAS OFICIALES: 17 MUERTOS.
Aproximado de muertos en CIFRAS NO PÚBLICAS (y “sí lo dije no me acuerdo”: Tres tandas de casi doscientos (200) muertos. O sea entre 400 y 500 cadáveres apilados en montañas de cuerpos en la calle y otros lanzados a los ríos.

En este momento... apelamos al apoyo del pueblo...” dice el señor que tanto dice “trabajar”. Pero ¿a qué se refiere con eso del apoyo? ¿Es un “gracias” por estar en un pueblo en medio de la nada y exponerse a las balas encontradas sin mencionar o hacer pública la realidad que allí se vive?

Esto no pasa en un pueblo en particular. Pasa en muchos pueblos en todo el país. La culpa no es sólo de él. Los guerrilleros (cualesquiera sean) pertenecen a esos que se acostumbraron a la muerte. A los que poco importa si son rojos, azules, amarillos, verdes; solo importa que “estamos en combate”.

¿Cuántos secuestrados tiene la guerrilla por campamento? ¿15, 10, 20, 5? O sea, ¿estaban todo en un mismo sitio?

¿De qué manera “balas encontradas” dejan 11 muertos y ni un solo herido?

Pero, por otro lado, ¿por qué el Gobierno hace tanta alusión a estos delitos atroces y nunca menciona con el mismo ahínco la barbarie cometida por los “otros”?

El culpable no es este o el otro, es todo un conglomerado sistémico donde están “mandamases”, gamonales, dirigentes, narcos, paras, y guerrilla. Y, por supuesto, el jodido pueblo. Ni Paras, ni Ejército, ni Guerrilla, ni Gobierno son precisamente unas “almitas de Dios” La joda es... ¿A quién putas creerle?

(Jueves 28 de Junio de 2007, por la nochecita)

PT

lunes, 25 de junio de 2007

Nuestra Violencia y Campo Elías - (Segunda Parte)

Prólogo: Efectivamente esta rama del árbol se tornó un tanto extensa, al punto de tener “prólogo”. Ésta segunda parte procede de algo que escribía hace un par de semanas respecto al caso Pozetto. El texto está dos ramas abajo. 

• Primera Parte (1a Entrega) 
En la última semana vi tres películas, nuevas para mí, que fueron creciendo en complejidad por la carga sicológica de sus temáticas. En su orden: “Cars”, “Happy feet” y “Satanás”.

Las dos primeras, por razones obvias, las pasaré por alto. Pero la que vi el martes pasado, Satanás, me parece que es de lo mejor que se ha hecho de cine en Colombia. Claro, no deja de tener sus fallas, y eso es lo primero que un criticón sin sentido como yo (al igual que la persona que me acompañó) no deja pasar por alto.

Puedo decir que los actores son muy buenos, incluso un par demasiado MUY buenos, salvo uno: el protagonista. El mexicano en cuestión tiene el perfil físico perfecto para el personaje pero su dicción (o como se llame) no me pareció apropiada para el personaje. (Bueno, no sé de séptimo arte ni tablas, pero a mí me pareció así). Cuando está callado tiene una fuerza soberbia pero cuando habla no se percibe toda la carga psicológica que lleva en sus hombros el personaje. Mierda, es un tipo buen lector y con la cabeza tostada por Vietnam y otras vainas... debería tener más fuerza. Pero bueno, pasemos a lo siguiente.

Otra cosa que no me cuadró, y aquí comienzo con lo quería hablar, es el hecho que a la película le cortaron la última escena de la vida real (no de la película): la muerte de Eliseo. El “film” dibuja muchas clases de violencia en la ciudad. Plantea diferentes focos de ésta y cómo ella misma genera cuadros psicológicos particulares que devienen en actos no-lógicos a nuestro pensamiento, o pues, a nuestra “manera de pensar”. No es “lógico” que un sacerdote golpee a un “pobre”. ¡Imaginen a San Francisco en esas! Sin embargo la retahíla del “ñero” al pedir... “ay Padre, yo sé que usted tiene, escúlquese, en serio busque, hágale...” logra templar los hilos de identidad del público con la escena, acariciando sus resquicios de impaciencia, alteración y violencia y éste (el público) siente incluso envidia por no ser cada uno de ellos el que patea al pordiosero diciendo: “¡Carajo no entiende que no tengo...!”.

Cada una de las historias logra alguna identificación con el “lector”. Obvio, la literatura, el teatro y el cine plantean reflejos de nuestra naturaleza multi-psíquica. En la película la escena de la venganza, visitando nuevamente el lugar de los hechos y el instante mismo de “impartir justicia”, nos alcanza a tocar de tal modo que por un segundo creemos que la muerte es la única manera de aligerar nuestra carga y nuestra sed de justicia-venganza. Cuando leemos a Thomas Harris y nos identificamos, por nanosegundos, con Hannibal Lecter (hablo en plural aunque realmente solo muy pocos de mis Yo’s internos se identifican con él) nos parece hasta divertido pensar que uno podría ser el Némesis de la humanidad: Yo, un científico loco. Desde un Brain (Cerebro, el amigo de Pinky) hasta un Lex Luthor. O uno realmente loco, ya un Magneto, un cualquier personaje de Tarantino, un Hannibal, un Baptiste (de El Perfume), un Jack el Destripador, un...tarse la ropa de sangre por la simple satisfacción de tener el poder en las manos... (Bueno, realmente no UNO, solo algunos, y aclaro, muy pocos, de mis Yo’s internos). Cuando esto sucede, cuando un actuar del personaje de la historia, una solución en su mente “anormal”, nos parece común y predecible; es este el momento en que nos sentimos UNO con el personaje. Logramos ese instante pasajero de “trance” entre ser humano y ser dios-demonio. Esa in-tranquilidad por cometer un pecado (término humano por concepción), ya capital (que son los más sabrosos) o mortal (que solo un par podrían ser in-humanos); ese instante de PODER, ese... “satisfice mi Eros” que tan grato nos puede llegar a parecer.

Pero... ¿qué si estos personajes se vuelven reales? Lecter es de mentiras (no-real) y por eso nos “divierte”. El proceso de paso de verdad a ficción es claro. Los personajes y actos reales de la Historia (history) son tan ajenos a nosotros que nos parecen casi irreales. La matanza de cristianos por los romanos, de no cristianos por los cruzados, de “apasionados” por la Inquisición, de Cachiporros por los Godos (e inversa), de comunes por los para(s)-contra-entre-sobre-in-humanos esos. Incluso el mismo Hitler nos parece “todo un personaje”... y al verlos en la literatura o en el cine (no mencionó el teatro porque casi nadie “vamos” a teatro) se alejan de la realidad latente y presente frente a nuestras narices. Ahora recuerdo la película sobre la “Guaca de los soldados”. No la vi pero pa’mí que debió ser una película de humor pa’burlarse del “pobre levantado” y no de una real crítica social. ¿Qué pasa cuando cosas nimias que a mí me fastidian las veo reflejadas en otros en la pantalla y comienzo a identificarme? ¿Qué sucede cuando el pro-asesino en “plano medio” limpia los cubiertos del restaurante con la servilleta, tal como YO lo hago? ¿Qué sienten ellas cuando se ven morboseadas en las curvas de otra ella deambulando por los pasillos de una plaza? ¿Qué siente UNO(a) cuando le hacen el “Paseo millonario” a un personaje tal como me lo hicieron a mí o a algún(a) amigo(a)? ¿Qué siente uno cuando ha escuchado casos de asesinatos, violaciones, torturas y demás, de personas reales, y las mismas historias están siendo revividas frente a sumercé en “segunda dimensión”? Uno dice: “Mierda, eso es de verdad. Eso pasa”.

Pero bueno, me estoy saliendo un poco y me alargaré mucho. Estas situaciones son reales. No sólo porque “Eliseo” (Campo Elías) haya existido sino porque los escenarios planteados en el texto y contexto pertenecen a una realidad que solemos olvidar. A la otra cara de nuestra ciudad y sus transeúntes. No solo somos “Estilo RCN”, Parque de la 93 y “Bogotá sin indiferencia”. Nuestros conflictos van más allá que los planteados en “Padres e Hijos” sobre con quién se casará Daniela en la próxima temporada. Es nuestra realidad, es nuestra Violencia.

Si me pusiera a hablar de violencia con un carácter erudito tendría que remitirme a “jijuentamil cuatrocientos diecisiete libros” (un par más, un par menos) y ahora me da pereza hacerlo (¡no contando que si he leído tres hojas en mi vida al respecto es mucho!). Pero sí hablaré de posibles tipos de asesinos. Esto no quiere ser un texto académico, ni mucho menos, solo es algo totalmente empírico que surge en alguna charla conmigo mismo tras unos cuantos tintos con cigarrillo Piel Roja con filtro (mierda, no saben a nada... y lo que es peor... NO huelen a “Peche”).

¿Cuántas clases de asesino podrían clasificarse? No sé. Pregúntenle eso a un sicólogo; o a un sociópata, digo, sociólogo; o a algún forense o; incluso, hasta a un antropólogo (Ups, olviden a estos últimos). Se me ocurre, por lo menos basado en el “arte” y las noticias, que se podría hablar inicialmente de dos tipos de asesinos: Los por naturaleza y los circunstanciales. Y aun esos que llamaría “por naturaleza” tendrían un génesis sicotraumático particular. Recuerdo por ejemplo a “Ce Pequeño” de “Ciudad de Dios”, que es también una película basada en hechos reales.

Pero no. En este momento comienza a contradecirse mi psique y este tipo de categorización se cae por sí sola. El camino no es ése. Vayámonos más bien por la pregunta: ¿Por qué asesinar?

El quitar la vida a otro ser genera una sensación de poder. Hay unos que “necesitan” hacerlo y otros que simplemente se “acostumbran” a hacerlo. ¿Cuáles son los peores? Ambos, obviamente. Los primeros provienen de trastornos de la testa. Donde la “impotencia socio-sico-anímica”, surgida en su continua lucha contra sus demonios internos, lo lleva a concluir (¿o liquidar?) a su violencia interna con actos extremos de violencia. Cuando golpean a alguien se están golpeando (internamente) a sí mismos. Y cuando llegan al extremo de asesinar, están matando al génesis de su “impotencia”, otra vez, ellos mismos. ¿Cuánto trauma se necesita para llegar a ello? No mucho. La receta es muy sencilla: Malparidez existencial y una vida hijueputamente jodida. Como la de todos nosotros, en algunos momentos. Ah... y acceso a los medios para hacerlo. Afortunadamente en nuestro país no existe la legalidad de tiendas de armas como las que hay en USA.

¿Cuando nos da malparidez (del verbo “me siento como un culo”) qué es lo primero que se nos ocurre? ¡Mitigar el dolor! Algunos recurren a un cigarrillo (nicotina), un tinto (cafeína), una chocolatina para sentirse querido (theobromina), una botella de alcohol, golpear un saco de arena, madrear a un taxista, o al profe de Mate1 (adrenalina). Otros patean balones, corren, escalan, tiran (en cualquiera de sus acepciones) y muchas otras cosas más con el fin de quemar las “endorfinas” autógenas (¿o autótrofas?).

Algunos tienen una tolerancia menor a la lactosa. Otros a la paciencia y su propio autocontrol. Cuando, “por naturaleza”, se sobrepasan los límites, la búsqueda es una sola: lograr el dominio, el poder; si no sobre sí, por lo menos sobre los demás. ¿Cómo mejor que con la muerte? Por eso la idea del “Club de la Pelea” me parece interesante, porque le da límites a la violencia. Sin embargo por experiencias conocidas de “clubes” similares sé que siempre hay quien salta la normatividad establecida. Y no hablo del inocente Box de la “Playita” en la Nacho.

Vuelvo a “Ce Pequeño” de “Ciudad de Dios” (Película brasilera). Él es un culicagado que nadie lo toma en cuenta por ser el menor de la gallada. Pero una vez toma un arma en su mano se siente grande, dominante, poderoso y dueño de la vida de los otros: dios. ¿Sabes qué pasa cuando le das un arma a alguien que no sabe controlar sus impulsos? Asesina niños y profesoras porque no les siguieron vendiendo más trago. Otro montado sobre su caballo dispara a la gente de una manifestación porque su cabalgata interrumpida es “mucho más importante” que lo que signifique la manifestación misma (Noticias de ésta semana).

Aquellos que cruzan la línea y no ven en ello nada “auto-reprobable” pierden el gusto a hacerlo (como quien come la misma HP pizza durante una semana). Entonces tratan de cambiarle “el sabor”: Cilindros de gas, collares bomba, iglesias minadas, sierras eléctricas...

Estos son los que más me asustan. Porque se acostumbran a hacerlo. No ven en ello algo realmente malo. Los hay desde el malandrín del barrio (como los del taxi en la película) hasta los que se creen el “salvador del pueblo” (Salvatore)... A los primeros los “reeducan” en una cárcel (si sobreviven) para salir peor del como entraron. Pero los segundos, los masivos... ¿Acaso firmar un compromiso de “Reparación” y afirmar su deseo de abandonar las armas para quedar libre a los pocos años ó meses es suficiente para alguien que se acostumbró a la muerte? No lo creo.

Los otros, los “enfermos”, al menos saben que están enfermos. Al menos a ellos les queda algo dentro que les carcome imputándoles y recriminando sus acciones. Aquí se pueden colar muchos, porque claro, no falta el gran triplegonorreahijueputamalparidodesumierda del Garavito que le echa la culpa a otros (de su pasado) de sus acciones; y que también se acostumbra a la muerte de tal forma, que su cinismo al hablar de sus actos posee la misma pasividad con que los Paras hablan actualmente de sus negocios y sus ajustes de cuentas. Con la misma tranquilidad con la cual explicarían qué se debe echar en la olla pa’hacer un buen puchero santafereño.

¿Pa’dónde voy con todo esto? No lo sé. ¿Qué nos desespera? Muchísimas cosas. ¿Cómo actuamos ante situaciones adversas? Hay muchas maneras de hacerlo. Nuestra vida, y sobre todo en un país como el nuestro, está llena de sinsabores y algunos demasiado fuertes. Como lo dije me extendí. Pero quería decir que una película como está me pone a pensar en muchas cosas.

“Ay... Es que esa película de LA VIRGEN DE LOS SICARIOS sólo muestra lo feo de Medellín... ¿qué van a pensar de nosotros en el exterior?”

“No pues... ahora pensarán que aquí todos son MULAS. No saben que más contar”.

Personalmente la “María llena eres...” me pareció mala. La de la otra “Virgen” me gustó muchísimo aun con la gran falla de la cerrada visión “Vallejista” del asunto. Pero el caso no es “qué van a pensar de nosotros en el exterior” sino ¡qué pensamos nosotros acá! Esta es una nueva experiencia del cine colombiano. ¿Quién no está mamado de películas como “Las cartas del gordo”, “El Carro” o vainas por el estilo? En Colombia estamos algo crudos en experiencia fílmica. No digo que no se haya hecho cine y que no se sepa de cine. Lo que digo es que la “experiencia colectiva” del cine colombiano aun está aprendiendo a caminar y hasta ahora comienza a experimentar con cosas nuevas.

Esta película busca una nueva mirada. Las escenas de “Satanás” son crudas, es cierto. Los familiares de las víctimas, con justa razón, se quejan del recuerdo reiterativo e impuesto del evento. Pero están contando una historia real. Asesinos de los que se acostumbran y de los otros. Los que matan, violan y ríen sin sentir resquemor (salvo que la muerte les apunte en medio de los ojos y se den cuenta que siguen siendo mortales, no-dioses). Y también de aquellos que llevan un caldo de reprimendas y acusaciones en su cerebro que no les deja vivir tranquilos. No solo se muestra la Bogotá oscura, sino la ciudad que nos podemos encontrar en la esquina de cualquiera de nuestras casas, en cualquiera de nuestros barrios, pueblos y países. Una ciudad que nunca se nos muestra porque ésta NO VENDE. Pero es la que vivimos y por la cual nunca salimos después de cierta hora y no recorremos ciertas calles “particulares”. Es la misma que nuestros dirigentes borran con parques espectaculares llenos de luces y centros históricos libres de indigentes.

En cuanto al protagonista... No sé. Pudo ser un man loco. Pudo ser alguien ligeramente atormentado o definitivamente tostado. Pero les aseguro que su “Cuadro clínico” pudo ser mucho más moderado que los de muchos que hoy aparecen o no-aparecen en los noticieros. Pudo ser, incluso, cualquiera de nosotros. Sé que un primo quincuagésimo de mi familia mató a un par de los de su casa. “Eso pasa hasta en las mejores familias...”.

Ah... ¡ya me acordé...! Lo que quería decir era que, para mí, a la película le faltó la última escena de la vida real (mención hecha en el cuarto párrafo de este texto). ¿Por qué? Porque la película no busca mostrar (creo) a Eliseo (Campo Elías) como una víctima sino como otra de las tantas personas que podemos hallar en esta jungla de asfalto. Esboza, muy llanamente, el comienzo y desarrollo de su mancha sicológica... pero nunca la termina (por lo menos en la película, no sé en el libro ya que aún no lo he leído).

Doña Mechas, la casera del apartamento donde yo vivía, donde también vivieron Carolina Rueda, y Adriana Diaz, y don Campo Elías, dijo: “...para mí que no lo mataron. Ese se tuvo que disparar él mismo”. La historia surge por un evento que conmocionó al país en su momento: El caso Pozetto. Y en ese “escenario” culmina la intrincada mentalidad autodestructiva del protagonista. Éste no fue un asesino de los que se acostumbran sino de los otros “enfermos”. Tuvo su génesis, su éxodo y su apocalipsis. De estos tres el más significativo para la “vida” siempre es el último, el comienzo del fin. En su momento, rodeado de sangre, disminuyendo sus municiones, enfrentado y acorralado por policías... ¿Qué pasaría por su mente...?

(Domingo 24 de Junio de 2007. 1:46 am)
@PabloTorresM

viernes, 15 de junio de 2007

Unos Tics de Política

Uribe’s Millas Plus

Siempre le echaron puyas (o pullas?) al delfín Pastrana porque se la pasaba más fuera que dentro del país. Sin embargo cualquiera que se pusiera a sumar las continuas cruzadas de frontera de nuestro actual Vecino de la Candelaria se daría cuenta que ya ha acumulado suficientes millas como pa’que le hagan un nada despreciable descuento en cualquier aerolínea comercial. Pero como la aerolínea es el Estado y las cuentas no las paga él...!!!!

Rafael Pardo dice algo interesante en su columna de El Tiempo sobre como la gobernabilidad de nuestro “Jefe de Estado” se está convirtiendo más y más en una vulnerabilidad de títere...:

“Que el Gobierno gobierne y las cosas se manejen en Colombia y no por fuera...”

“...El presidente de Francia toma la decisión de excarcelar al más revelante miembro de las Farc, acto en el que el Presidente colombiano es solo intermediario. Legisladores estadounidenses ponen condiciones de comercio por encima de años de negociación entre gobiernos. El G-8, que no había tenido en su agenda a Colombia, decide darles a las Farc el más elevado púlpito de visibilidad en su historia. El gobierno de Ecuador pone condiciones sobre dónde fumigar dentro de territorio colombiano...”

Artículo completo:
Columna de Pardo
Consulta del Polo por Alcaldía

La consulta interna del POLO para la alcaldía de Bogotá será semiabierta. Personalmente la hubiese preferido abierta. En un país de perezosos como el nuestro, donde me incluyo como ningún otro, lo mejor es que los posibles votantes no tuviesen que hacer inscripción y viajar a un punto específico...

Una pregunta: ¿Sus mercedes quieren a Peñalosa nuevamente de alcalde? Antons... participen en la consulta.

En cuánto a por quién votar no quiero determinar o insinuarles a ningún candidato. Solamente digo... El sistema Transmilenio sólo benefició a los “inversionistas” del proyecto. Y los pongo entre comillas porque los arreglos (que no son pocos), la seguridad del sistema (Policía y bachilleres), los ayudantes (Bogotá sin indiferencia) y demás... los paga el Gobierno Distrital, o sea, nosotros. ¿Y cuánto de los $1,300 le quedará al Distrito? ¿Qué sucedió con las familias de los dueños “minoristas” de buses, conductores, ayudantes, mecánicos y hasta cuida-carros con la salida de circulación de esos vehículos? No hablo de un rotundo NO a los cambios de sistemas y proyectos, todo lo contrario, pero sí a lo unilaterales de esas acciones...

Sé que soy un total atarugado y no sé mucho de planeación urbanística ni nada de esas jodas, pero, acaso Bogotá tiene la infraestructura pa'colgar un Metro paralelo al ya costoso y saturado sistema de Transmilenio? ¿Cuánto le costó el Metro a Medellín? ¿Acaso nosotros por ser bogotanos no nos veremos igual de estafados que los paisas? o es que la familia Rojas también quiere servirse del Tesoro Público bogotano como lo hicieran las familias Pastrana, Peñalosa y Samper...? Los otros Samper... Ah no, estos últimos no, cierto que ellos le vendieron a CEMEX!!!

Ahí les dejo el dato...!!

PT.

miércoles, 13 de junio de 2007

Nuestra Violencia y Campo Elías (1a Entrega)

• Primera Parte (A continuación)
• Segunda Parte (2a Entrega)

Hace algunos años estuve viviendo en el sector de Chapinero, sobre la séptima, frente al Dispensario (creo que así se llama) del Ejército. A dos o tres cuadras de donde había nacido yo muchos años atrás. Allí me encontraba en un diciembre, año 2001, en un desparche de “malparidez existencial” de esos que suelen llegarme siempre para las navidades.

Estaba echándole una pasada al apartamento: regando las matas, revisando grifos y ventanas, para luego volver a la casa materna (todo esto ya que mi pareja estaba fuera de Btá). Era un 22 de diciembre y tenía la malparidez más fuerte de esa semana. Varias cosas no habían salido bien por esos días y andaba con ganas de golpear a alguien.

Cuando estaba a punto de salir del edificio doña Mercedes, la casera, me dijo que bajara a tomarme un tinto pre-navideño.

Mierda –me dije– preciso hoy que no quiero hablar con nadie.

Cuando bajé, la amable y benemérita anciana me habló de su sobrino y de lo que ella hacía en navidad y todas esas cosas que uno no quisiera escuchar cuando se tiene el ánimo arrebatado. Pero en un momento inesperado, sin saber cómo ni porqué (aunque lo intenté esa noche no logré la sinapsis neuronal para recordar la razón), ella comenzó a hablarme del caso Pozzeto.

Campo Elías vivía en el edificio de atrás. –Ésta fue la frase que me despertó de la fantasía homérica (H Simpson) en que me encontraba mientras escuchaba el resto de sus disertaciones–.

¿Edificio de atrás? –le pregunté–.

Para ella había dos edificios, el de atrás y el de enfrente, separados por un pasillo, pero realmente era uno sólo. Entre tinto y galletas la anciana me contó cómo Campo Elías había asesinado a la niña del 307*, a la familia del 408, cómo ella le había ayudado a saltar por una ventana a la niñera del 209, mientras me describía, con lujo de detalles, a qué se dedicaba cada uno de los integrantes de la familia de cada uno de los apartamentos. [*Obviamente estos números y sujetos no son reales, los verdaderos fueron borrados instintivamente por mi memoria].

Luego me habló de Campo Elías. De su viaje a la guerra de Vietnam, de cómo era su carácter en ese entonces y de lo que hacía por esos días.

¿Más tinto? ¿Galletas?

Luego me contó sobre lo que le habían dicho a ella sobre lo sucedido en el Pozzeto. Sobre las múltiples veces que había recargado el arma sin que nadie le interrumpiese.

Para mí que no lo mataron. Ese se tuvo que disparar él mismo –dijo ella muy tranquilamente–.

Luego de escuchar, durante algo más de hora y media, cómo un hombre había irrigado de sangre algunos corredores y pisos del edificio y el restaurante en cuestión, salí a la calle solitaria y fría de aquella nocturna Bogotá que hoy odiaba tanto. Mientras bajaba por la 53 me acordaba del rencor que me carcomía cuando me disponía a salir del apartamento un par de horas antes.

Feliz navidad y feliz año. Y saludos a su novia, que un abrazo para ella. Tan bonita que es, ¿No?.

Esta señora me había inyectado de las sensaciones me hacían falta para sentirme aún más ruin, rastrero y bajo. Por segundos envidié el porte de un arma. Sé que mi apariencia era sórdida, pues un par de malandrines que le pedían monedas a una señora llegando a la 13 me evitó. En esos momentos recordaba cuando jugaba de niño con el Smith & Wesson y la Colt; y el Batallón Militar dentro del cual quedaba el Jardín Infantil en que estudié de niño; del hambre y la impotencia de mi infancia en Medellín; y la sensación de cuando tenía 9 años, la sensación de estar sólo en una ciudad desconocida a kilómetros de lo que podría llamar una familia.

Esa noche caminé un rato y luego fui a casa. Ya más tranquilo pensé en lo qué podría haber estado pasando por la cabeza de ese tipo. Pensé que con esto se podría escribir una muy buena historia (algunos meses después un “tipo” había ganado un “premiecillo” por ahí con una novela llamada Satanás). Pero también me llegó a la cabeza la pregunta de ¿y qué si yo hubiese sido familiar de las víctimas? ¿Cómo respondería una mente, ligeramente humana como la mía, a una crisis de estas? ¿Cómo responde el humano a una violencia tan vasta? ¿A él cómo le afectó? ¿Qué sentirían sus víctimas al verlo?, ...sus familiares? A mí no me violó un padrastro cuando yo era niño, a mí hijo no lo atropelló un traqueto borracho en su camioneta, a mí no me mataron a mi padre frente a mis ojos (todos casos que he conocido).

¿Qué quieres ser cuándo grande?
Guerrillero. Para poder matar a los que le quitaron la cabeza a mi papá.

Así respondió un alumno de primaria a cierta profe que conozco.

Ayer leí algunos artículos en El Tiempo sobre la película “Satanás” y la controversia que puede generar, junto a otros muy variados que de alguna manera me pusieron a pensar sobre nuestra violencia.

Leerlos me hizo recordar momentos de violencia internos y, por supuesto, la noche en que me enteré que vivía en el edificio de Campo Elías. ¡Frente a un cuartel militar...! Esa noche sentía ganas de matar. Muchas veces uno se ha identificado con el héroe guerrero (William Wallace) que perfora, degüella, quema y pisotea a sus enemigos por una razón “justa”. Incluso, con el asesino en serie de alguna novela (Lecter y Baptiste) disfrutando del poder deslizar sus manos por entre las vísceras calentitas de aquel que te observa y hallar en el zumo destilado de su cabellera y epidermis el perfume que tantas sensaciones te había hecho despertar y tanto habías deseado... Ejem... ehh...

Pero, bueno. ¿Por qué nos es tan atractiva esa violencia? ¿Cómo nos surge la violencia? ¿Cómo se manifiesta nuestra violencia colombiana?... Pero... tei tantico y lo proceso. No sé. Veo la película y lo resuelvo y luego les cuento que me surgió en la testa, pues, para la siguiente entrega... (Junio 13. Miércoles, 2:08 a.m.)

PD: ¿Alguien quiere acompañarme a ver la película? Prometo portarme bien!

• Segunda Parte (2a Entrega)
@PabloTorresM