miércoles, 20 de junio de 2007

Amaos los unos a los otros... pero sin maricadas.

El título no es reflejo de mi homofobia. Creo. (Aunque es lo que le he dicho a algunos compas cuando se tornan demasiado cariñosos...) Solo es una alusión a los intentos legislativos para solucionar las problemáticas civiles de las parejas homosexuales.

La semana pasada aparentemente iba bien el Proyecto de Ley para la aprobación de Derechos Patrimoniales de las parejas homosexuales. Llegué a pensar que estábamos en una revolución inusitada de nuestra política “tradicional”, llena de Patriarcados Políticos y accionares macho poderosos y homofóbicos (con el cual no estoy totalmente en desacuerdo, no por la homofobia, claro... sino porque el hombre es el que debe mandar... Digo, no!!? jeje... Bueno, no, mentiras [Una miembro del sexo devil*
me cohesiona y me obliga a retractarme]. Sin embargo no había escuchado, o leído, los comentarios hechos durante las “plenarias” por Alfredo Cuello Baute que esperaba “que no fuera a aparecer más adelante la foto de alguno de sus colegas haciendo de drag queen en la Caracas”.

Bueno, la cosa es que finalmente no se aprobó. O más bien, malo. Mala cosa para toda la gente que esperaba casi solucionar su estado civil vacilante. Porque aunque el matrimonio no se aprobara con la ley por lo menos se iban a aceptar los derechos patrimoniales. Finalmente no se logró, ¿por qué?, porque no hUbo Una decisión Unánime y algUnos agUdos, pUndonorosos, minUciosos, qUisqUillosos, marrUlleros y tUnantes (UsUales) miembros del Congreso no lo qUisieron así. (Ver:
Nota de El Tiempo)

Lo interesante es que aquí se está negando una posibilidad al “libre desarrollo de la personalidad” mientras que en otros lares, un tanto más bélicos, quieren obligar la “maricada”. ¿Cómo así? Lean esta columna de Jotamario Arbeláez al respecto:
Artículo de Jotamario.

*Sexo Devil: Alusión al género femenino donde Rafa López nos hizo notar en un trabajo suyo no la mala ortografía sino el idioma en que está escrita la palabra.

viernes, 15 de junio de 2007

Unos Tics de Política

Uribe’s Millas Plus

Siempre le echaron puyas (o pullas?) al delfín Pastrana porque se la pasaba más fuera que dentro del país. Sin embargo cualquiera que se pusiera a sumar las continuas cruzadas de frontera de nuestro actual Vecino de la Candelaria se daría cuenta que ya ha acumulado suficientes millas como pa’que le hagan un nada despreciable descuento en cualquier aerolínea comercial. Pero como la aerolínea es el Estado y las cuentas no las paga él...!!!!

Rafael Pardo dice algo interesante en su columna de El Tiempo sobre como la gobernabilidad de nuestro “Jefe de Estado” se está convirtiendo más y más en una vulnerabilidad de títere...:

“Que el Gobierno gobierne y las cosas se manejen en Colombia y no por fuera...”

“...El presidente de Francia toma la decisión de excarcelar al más revelante miembro de las Farc, acto en el que el Presidente colombiano es solo intermediario. Legisladores estadounidenses ponen condiciones de comercio por encima de años de negociación entre gobiernos. El G-8, que no había tenido en su agenda a Colombia, decide darles a las Farc el más elevado púlpito de visibilidad en su historia. El gobierno de Ecuador pone condiciones sobre dónde fumigar dentro de territorio colombiano...”

Artículo completo:
Columna de Pardo
Consulta del Polo por Alcaldía

La consulta interna del POLO para la alcaldía de Bogotá será semiabierta. Personalmente la hubiese preferido abierta. En un país de perezosos como el nuestro, donde me incluyo como ningún otro, lo mejor es que los posibles votantes no tuviesen que hacer inscripción y viajar a un punto específico...

Una pregunta: ¿Sus mercedes quieren a Peñalosa nuevamente de alcalde? Antons... participen en la consulta.

En cuánto a por quién votar no quiero determinar o insinuarles a ningún candidato. Solamente digo... El sistema Transmilenio sólo benefició a los “inversionistas” del proyecto. Y los pongo entre comillas porque los arreglos (que no son pocos), la seguridad del sistema (Policía y bachilleres), los ayudantes (Bogotá sin indiferencia) y demás... los paga el Gobierno Distrital, o sea, nosotros. ¿Y cuánto de los $1,300 le quedará al Distrito? ¿Qué sucedió con las familias de los dueños “minoristas” de buses, conductores, ayudantes, mecánicos y hasta cuida-carros con la salida de circulación de esos vehículos? No hablo de un rotundo NO a los cambios de sistemas y proyectos, todo lo contrario, pero sí a lo unilaterales de esas acciones...

Sé que soy un total atarugado y no sé mucho de planeación urbanística ni nada de esas jodas, pero, acaso Bogotá tiene la infraestructura pa'colgar un Metro paralelo al ya costoso y saturado sistema de Transmilenio? ¿Cuánto le costó el Metro a Medellín? ¿Acaso nosotros por ser bogotanos no nos veremos igual de estafados que los paisas? o es que la familia Rojas también quiere servirse del Tesoro Público bogotano como lo hicieran las familias Pastrana, Peñalosa y Samper...? Los otros Samper... Ah no, estos últimos no, cierto que ellos le vendieron a CEMEX!!!

Ahí les dejo el dato...!!

PT.

miércoles, 13 de junio de 2007

Nuestra Violencia y Campo Elías (1a Entrega)

• Primera Parte (A continuación)
• Segunda Parte (2a Entrega)

Hace algunos años estuve viviendo en el sector de Chapinero, sobre la séptima, frente al Dispensario (creo que así se llama) del Ejército. A dos o tres cuadras de donde había nacido yo muchos años atrás. Allí me encontraba en un diciembre, año 2001, en un desparche de “malparidez existencial” de esos que suelen llegarme siempre para las navidades.

Estaba echándole una pasada al apartamento: regando las matas, revisando grifos y ventanas, para luego volver a la casa materna (todo esto ya que mi pareja estaba fuera de Btá). Era un 22 de diciembre y tenía la malparidez más fuerte de esa semana. Varias cosas no habían salido bien por esos días y andaba con ganas de golpear a alguien.

Cuando estaba a punto de salir del edificio doña Mercedes, la casera, me dijo que bajara a tomarme un tinto pre-navideño.

Mierda –me dije– preciso hoy que no quiero hablar con nadie.

Cuando bajé, la amable y benemérita anciana me habló de su sobrino y de lo que ella hacía en navidad y todas esas cosas que uno no quisiera escuchar cuando se tiene el ánimo arrebatado. Pero en un momento inesperado, sin saber cómo ni porqué (aunque lo intenté esa noche no logré la sinapsis neuronal para recordar la razón), ella comenzó a hablarme del caso Pozzeto.

Campo Elías vivía en el edificio de atrás. –Ésta fue la frase que me despertó de la fantasía homérica (H Simpson) en que me encontraba mientras escuchaba el resto de sus disertaciones–.

¿Edificio de atrás? –le pregunté–.

Para ella había dos edificios, el de atrás y el de enfrente, separados por un pasillo, pero realmente era uno sólo. Entre tinto y galletas la anciana me contó cómo Campo Elías había asesinado a la niña del 307*, a la familia del 408, cómo ella le había ayudado a saltar por una ventana a la niñera del 209, mientras me describía, con lujo de detalles, a qué se dedicaba cada uno de los integrantes de la familia de cada uno de los apartamentos. [*Obviamente estos números y sujetos no son reales, los verdaderos fueron borrados instintivamente por mi memoria].

Luego me habló de Campo Elías. De su viaje a la guerra de Vietnam, de cómo era su carácter en ese entonces y de lo que hacía por esos días.

¿Más tinto? ¿Galletas?

Luego me contó sobre lo que le habían dicho a ella sobre lo sucedido en el Pozzeto. Sobre las múltiples veces que había recargado el arma sin que nadie le interrumpiese.

Para mí que no lo mataron. Ese se tuvo que disparar él mismo –dijo ella muy tranquilamente–.

Luego de escuchar, durante algo más de hora y media, cómo un hombre había irrigado de sangre algunos corredores y pisos del edificio y el restaurante en cuestión, salí a la calle solitaria y fría de aquella nocturna Bogotá que hoy odiaba tanto. Mientras bajaba por la 53 me acordaba del rencor que me carcomía cuando me disponía a salir del apartamento un par de horas antes.

Feliz navidad y feliz año. Y saludos a su novia, que un abrazo para ella. Tan bonita que es, ¿No?.

Esta señora me había inyectado de las sensaciones me hacían falta para sentirme aún más ruin, rastrero y bajo. Por segundos envidié el porte de un arma. Sé que mi apariencia era sórdida, pues un par de malandrines que le pedían monedas a una señora llegando a la 13 me evitó. En esos momentos recordaba cuando jugaba de niño con el Smith & Wesson y la Colt; y el Batallón Militar dentro del cual quedaba el Jardín Infantil en que estudié de niño; del hambre y la impotencia de mi infancia en Medellín; y la sensación de cuando tenía 9 años, la sensación de estar sólo en una ciudad desconocida a kilómetros de lo que podría llamar una familia.

Esa noche caminé un rato y luego fui a casa. Ya más tranquilo pensé en lo qué podría haber estado pasando por la cabeza de ese tipo. Pensé que con esto se podría escribir una muy buena historia (algunos meses después un “tipo” había ganado un “premiecillo” por ahí con una novela llamada Satanás). Pero también me llegó a la cabeza la pregunta de ¿y qué si yo hubiese sido familiar de las víctimas? ¿Cómo respondería una mente, ligeramente humana como la mía, a una crisis de estas? ¿Cómo responde el humano a una violencia tan vasta? ¿A él cómo le afectó? ¿Qué sentirían sus víctimas al verlo?, ...sus familiares? A mí no me violó un padrastro cuando yo era niño, a mí hijo no lo atropelló un traqueto borracho en su camioneta, a mí no me mataron a mi padre frente a mis ojos (todos casos que he conocido).

¿Qué quieres ser cuándo grande?
Guerrillero. Para poder matar a los que le quitaron la cabeza a mi papá.

Así respondió un alumno de primaria a cierta profe que conozco.

Ayer leí algunos artículos en El Tiempo sobre la película “Satanás” y la controversia que puede generar, junto a otros muy variados que de alguna manera me pusieron a pensar sobre nuestra violencia.

Leerlos me hizo recordar momentos de violencia internos y, por supuesto, la noche en que me enteré que vivía en el edificio de Campo Elías. ¡Frente a un cuartel militar...! Esa noche sentía ganas de matar. Muchas veces uno se ha identificado con el héroe guerrero (William Wallace) que perfora, degüella, quema y pisotea a sus enemigos por una razón “justa”. Incluso, con el asesino en serie de alguna novela (Lecter y Baptiste) disfrutando del poder deslizar sus manos por entre las vísceras calentitas de aquel que te observa y hallar en el zumo destilado de su cabellera y epidermis el perfume que tantas sensaciones te había hecho despertar y tanto habías deseado... Ejem... ehh...

Pero, bueno. ¿Por qué nos es tan atractiva esa violencia? ¿Cómo nos surge la violencia? ¿Cómo se manifiesta nuestra violencia colombiana?... Pero... tei tantico y lo proceso. No sé. Veo la película y lo resuelvo y luego les cuento que me surgió en la testa, pues, para la siguiente entrega... (Junio 13. Miércoles, 2:08 a.m.)

PD: ¿Alguien quiere acompañarme a ver la película? Prometo portarme bien!

• Segunda Parte (2a Entrega)
@PabloTorresM

lunes, 11 de junio de 2007

Más Compromiso

P.S. (post scriptum): Ese “alguien por ahí” recordó una caricatura de prensa con un humor inteligente y extremadamente negro que hablaba precisamente sobre la “adaptación de las cifras”.

*Una caricatura de una familia pobre que lleva en hombros el ataúd de un infante. Alguien dice en off: “Ah...! Con razón las cifras de pobreza han disminuido!!!”.
No solo los estudiantes están comprometidos. Hay otras instituciones comprometidas en muchas otras causas. Algunos están comprometidos a borrar... Para la muestra dos (2) ejemplos:

1) Por estos días nuestro vecino de La Candelaria estuvo diciendo a los gringos que los índices de asesinato de sindicalistas habían bajado. Alguien, por ahí, me comentó el porqué estos índices bajaban: “se cambian los argumentos para calificar y clasificar a las víctimas. Por ejemplo para ellos los profesores sindicalizados NO son contados como sindicales, sino como profesores”. Según el vecino de La Candelaria el año pasado habían sido asesinados 25 sindicales mientras que este año apenas había sido uno. Según “alguien, por ahí” (que sí está comprometido y maneja las cifras reales) los números no son 25 y 1 sino 45* y 11. (*)Puede que este número 45 este errado, por mi pésima memoria, y sea mucho mayor. Lo importante no es la cantidad sino la calidad del mensaje modificado.

2) Éste es un ejemplo fotográfico tomado en la calle 26 el 4 de Junio. He aquí una muestra del compromiso de la Policía Nacional para que los estudiantes utilicen los puentes...



Sacrificándose ellos mismos como barrera humana...


o usando las Tanquetas como “Pala Quita Nieve” para evitar cualquier intención de cruzar la calle.

Hay cuánto sacrificio uno se pueda imaginar!!!!!

domingo, 3 de junio de 2007

Compromiso

No tengo mucho por decir, las imágenes las tomé caminando por la 13 y lo dicen de manera sencilla. Estos son pelados de colegio subiendo a la Plaza de Bolívar desde Ciudad Kennedy en Marcha contra el Recorte hecho con las Transferencias...

El Vecino de La Candelaria dijo que los que hicieron presencia en la Plaza apenas había sido un 20% de la población estudiantil... que los demás estaban en clase y no tenían queja alguna. La cuestión es: La Plaza se llenó cuatro veces (4) en el día y su capacidad NO es la de un Transmilenio!!!! ¿Toda esta gente en desacuerdo le parece poco al Vecino de La Candelaria?

Una foto en particular: La bandera Naranja la llevan “Esguerristas”. Yo, como ex-estudiante del Nicolás Esguerra, sé que nosotros, los de entonces, no lo hubiésemos hecho. Ellos sí están comprometidos.


sábado, 2 de junio de 2007

Babosadas de Dios

9El viernes pasado tuvimos la última sesión de La Perola del primer semestre de 2007. Grisales contó el cuento de cuando Bernabé desocupó el cielo. Varias cosas me hicieron pensar otras cada vez más babosas...

Nuestro rector (un), Moisés Wasserman es judío. Pues estudió en Israel y que tales. Me pregunto si le hicieron el corte cuando nació. Pues, ya sabían desde antes de nacer que iba a ser man, no? “Wa a ser man”. Digo, no?

Pero bueno, si Jesús es judío y Dios es judío; por antonomasia el rector, al ser judío, ¿se creerá Dios?

Y si Dios envío a Jesús, que finalmente también es Dios (por aquello de la Trinidad), para salvar a sus hijos... ¿nosotros podríamos guardar la sacra esperanza de que Wasserman, que también sería Dios, nos llevase a la salvación?

Como respuesta sólo puedo decir que paila... Cuando alguien sale calceto uno suele decir: “Mierda, nos hizo la JUDÍA”.

De mi paso por Medellín

Hace un par de semanas pasé por Medallo. Cansado porque el infeliz bus tenía muy alto el descansa-pies y resultó más bien un agotapaciencia-pies. Creo que ninguno de mis acompañantes (Henry Morales, Rafa López, Fredy Ayala) logró descansar en el bus. Aunque esto no significa que no hallamos podido dormir, porque creo que ninguno pudo disfrutar del estreno cinematográfico del viaje: La India María en Ni Chana ni Juana. Cosas del cansancio de la semana. Todos quedamos fundidos tras cinco minutos de la folclórica (no encuentro un término adecuadamente peyorativo) película.

Me fui de desparche a un festival de cuenteros. Saludé a par amigas y amigos del Valle de Aburrá [Cuenteros(as), antropólogos y demás], me quedé donde dos de las primeras y me fui a beber un par de alcoholes con mi tío “Oswald” en la parte más alta de Buenos Aires (barrio de Medellín) el último día. O sea, a imbuirme en el más tradicional, coloquial y esencial actuar del machismo colombiano (jeje): Beber y beber... hasta caer. Realmente no pude ver mucho de la ciudad. Quería ir al colegio donde estudié de chinche, pero no tuve tiempo. Vi apenas lo suficiente: la Biblioteca EPM, el Edificio Pilo (Inteligente) el Parque a la Obesidad (Botero) y un par de cosas más. Aunque estuve en el barrio Manrique varias veces no fui al Museo Gardeliano. Y lo más descepcionante... no fui a ningún desfile de modelos paisas!!!! Jejeje...

Bueno, hay que aclarar algo. Lo de que allá uno se queda lelo viendo las nenas es cierto. Casi todas son bastante mamacitas. Sobretodo en las universidades donde estos infelices contaban y yo sólo veía sin protagonismo alguno...

Aunque no me puedo quejar. Rumbeé, dormí bastante cómodo, me atendieron maravillosamente, disfrute de la gastronomía de las madres de mis anfitrionas y me di un caldo de ojo... pero sólo de eso, vi y no toqué.

En cuanto a los cuentos me gustó el público que se percibe en un lugar como Medellín. El ambiente no está tan saturado de cuenteros como en Bogotá y la gente los recibe con más agrado. De las funciones tengo mis anotaciones pero son más personales (a las personas). De eso escribiré luego en otra parte.

Pos nada. Muy bacano el pueblo ése ola!!! Hasta me dan ganas de hacer una maestría pu’allá. No sé si uno aprenda mucho en un lugar como este pero que uno se divierte... eso sí no tenga la menor duda!!!